En día de la niñez y adolescencia indígena, ICBF exalta su rol en la pervivencia de su cultura, lenguas y tradiciones
Además, dijo la funcionaria, las acciones del instituto deben ser conversadas con las autoridades indígenas. Ellos son quienes caminan los territorios, conocen las problemáticas y deben tener una participación activa dentro de los proyectos diseñados para los niños, niñas, adolescentes y jóvenes indígenas.
En su recorrido por el departamento de Nariño, Astrid Cáceres participó en la segunda Mesa de trabajo para hacer seguimiento a las acciones adelantadas en cumplimiento de los acuerdos establecidos en el Plan Sur y el Plan Nacional de Desarrollo.
“Estamos tejiendo una transformación para garantizar derechos de las niñas y niños indígenas. Ellas y ellos son la semilla de la generación que crece, para enaltecer y preservar los pueblos indígenas ancestrales de nuestro país.
De otra parte, en regiones como La Guajira, Nariño, Putumayo, Vichada, Tolima, Amazonas, Antioquia, Guaviare, Risaralda y Caldas, se han escuchado las voces de las niñas, niños y adolescentes indígenas, con el propósito de tejer esfuerzos de la mano de sus líderes, que permitan desde su cosmovisión y la corresponsabilidad de sus familias, comunidades y Estado garantizar sus derechos y prevenir vulneraciones y toda forma de violencia como como las relacionadas con el reclutamiento forzado.
En Colombia según el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2018 del DANE, hay 644.433 niñas, niños y adolescentes indígenas que habitan los 115 pueblos indígenas; una población de especial protección del Estado a través del ICBF, que actualmente enmarcado en el Plan Nacional de Desarrollo Colombia Potencia de la Vida, adelanta diferentes transformaciones en la operación de sus servicios de la mano de las comunidades ancestrales.






















