Bienestar Familiar lideró en Ocaña el encuentro «Catatumbo Nadie Lo Tumba: experiencias de protección de la niñez y la adolescencia», realizado el 4 de diciembre, con la participación de los habitantes del territorio catatumbero. El espacio permitió presentar los avances en la protección de la niñez y las familias en medio de una de las crisis humanitarias más complejas de los últimos años.
Bienestar Familiar subrayó que su labor en el Catatumbo no se limita a la atención inmediata, sino que ha implicado presencia continua en los momentos más críticos de la emergencia: activación de rutas de protección, acompañamiento psicosocial y atención a familias afectadas por desplazamientos y confinamientos. La directora general, Astrid Cáceres, hizo además un llamado firme a los grupos armados ilegales para que saquen a la niñez y la adolescencia del conflicto.
Uno de los anuncios centrales fue la atención a 370 niñas, niños y adolescentes desvinculados de grupos armados ilegales en lo corrido del año. Norte de Santander encabeza las cifras nacionales con 62 casos, seguido por Cauca (61) y Huila (31). «Nuestra obligación es garantizarles protección y restablecimiento de derechos. La guerra no puede seguir arrebatándoles la infancia», afirmó Cáceres.
El balance de la emergencia iniciada en enero reveló que los enfrentamientos provocaron el desplazamiento de 68.000 personas en la región. Para prevenir la desnutrición infantil y responder a la crisis alimentaria, Bienestar Familiar entregó 7.429 canastas alimentarias, 77.403 raciones de comida caliente y 117 toneladas de Bienestarina.
Para fortalecer la respuesta territorial, la entidad creó 12 Unidades de Apoyo Local, un servicio móvil único en el país que opera en 13 municipios del Catatumbo, garantizando atención, acompañamiento y activación de rutas de protección. En primera infancia, se destinaron 215.000 millones de pesos a la ampliación de programas de atención y se habilitaron 2.400 nuevos cupos, junto con la entrega de 820 kits pedagógicos para promover ambientes de paz.
En materia comunitaria se destacó la Mochila Catatumbera, estrategia orientada al desarrollo de actividades artísticas, culturales y de memoria para la paz en articulación con Juntas de Acción Comunal y organizaciones sociales de los mismos municipios.
Asimismo, el acompañamiento familiar se fortaleció mediante los servicios Presencia, Tejiendo Interculturalidad y Somos Familias Somos comunidad, que han permitido atender a 9.461 familias y que también se desarrollan con organizaciones comunitarias del territorio.
A esto se suma la campaña Aquí Crece la Generación para la Paz, que ha vinculado a 775 niñas, niños y adolescentes de 31 instituciones educativas y espacios comunitarios.
Bienestar Familiar resaltó además que todos los profesionales contratados para estos servicios son del territorio, lo que ha permitido fortalecer capacidades locales, dinamizar la economía comunitaria y mejorar la respuesta en contextos de riesgo.
Otro hito destacado fue la consolidación de la apertura del Hogar de Paso de Ocaña, un espacio protector para la atención inmediata de menores en riesgo, construido junto a la Diócesis de Ocaña, UNICEF y la Corporación CIDEMOS, que permitirá fortalecer la respuesta institucional y el restablecimiento de derechos.
Reconocimiento del territorio al liderazgo de Bienestar Familiar
Durante la jornada, la Gestora Social Silder Lorena Contreras y el alcalde Emiro Cañizares Plata de Ocaña destacaron públicamente el trabajo de la entidad: «La directora Astrid Cáceres trabajó de la mano de la Administración Municipal en medio de la crisis humanitaria del Catatumbo, garantizando la protección y el bienestar de nuestros niños, niñas y adolescentes», afirmó el alcalde.
Como muestra de este reconocimiento territorial, Astrid Cáceres recibió la Medalla Leonelda Hernández y la Gran Orden de Ocaña, distinciones que exaltan su compromiso con la niñez y las familias del Catatumbo. La directora dedicó este homenaje a las comunidades por su resiliencia y por el trabajo conjunto que ha permitido avanzar en la protección de la niñez en el territorio.
Además se resaltó que la articulación con los alcaldes y administraciones municipales fue determinante para mantener la protección y el acompañamiento en los momentos más difíciles, permitiendo respuestas oportunas y coordinadas frente a la emergencia.
Con este encuentro, Ocaña y el Catatumbo reafirman que la resiliencia de sus comunidades es el corazón de cualquier transformación. El trabajo presentado se conecta con la visión nacional de un Catatumbo que deje atrás la guerra y avance hacia un territorio de paz, dignidad y oportunidades, como lo ha expresado el presidente al llamar a convertir esta región en un laboratorio social donde la vida sea el centro.
Bienestar Familiar continúa su misión en el territorio: proteger, acompañar, activar rutas y devolver esperanza a quienes han crecido en medio de la adversidad. Cada jornada, cada hogar inaugurado, cada reconocimiento y cada articulación con los gobiernos locales representa un paso concreto hacia esa promesa.
Porque el compromiso con el Catatumbo es un compromiso de país: llegar hasta el último rincón, permanecer el tiempo que sea necesario y hacerlo juntos, entre Estado, comunidades y aliados, para que la niñez crezca en paz y las familias vivan con dignidad.
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