La Guajira
KETERIN JULIETH BARROS MARTINEZ
ANTONIO ALASQUI CUADRADO GUERRERO
ADELAIDA ROSA GUERRA
Bienestar Familiar fortalece la prevención del delito y la salud mental en La Guajira con proceso formativo territorial
Con la puesta en marcha del diplomado «Transformando vidas», se promueve el desarrollo de competencias socioemocionales y la construcción de entornos protectores en el territorio.
El Bienestar Familiar, en articulación con actores del orden territorial, avanza en la implementación del diplomado «Transformando vidas: salud mental, competencias socioemocionales, convivencia y prevención de riesgos psicosociales y del delito», una apuesta formativa que fortalece las capacidades de instituciones, profesionales y actores sociales para el abordaje integral de la niñez, la adolescencia y la juventud.
Este proceso, que inició el pasado 27 de marzo en el distrito de Riohacha, se desarrolla desde un enfoque diferencial, de derechos y territorial, orientado a consolidar entornos protectores y promover la convivencia pacífica en los ámbitos escolar, familiar y comunitario.
A través de este diplomado, se busca fortalecer habilidades para la gestión de la salud mental, el desarrollo de competencias socioemocionales y la prevención de riesgos psicosociales y conductas delictivas, brindando herramientas prácticas para la intervención oportuna en contextos educativos y sociales.
La formación se estructura en cinco módulos que abordan de manera integral la salud mental, la convivencia y la prevención del delito, desde el nivel individual hasta el comunitario, incluyendo estrategias pedagógicas como las Zonas de Orientación Escolar (ZOE) y las Zonas de Orientación Comunitaria (ZOC), enfocadas en la atención temprana, el acompañamiento psicosocial y el fortalecimiento de redes de apoyo.
Este espacio académico también propicia el intercambio de conocimientos y experiencias entre expertos y participantes, contribuyendo a la construcción de respuestas más articuladas frente a los desafíos que enfrentan niñas, niños, adolescentes y jóvenes en el territorio.
El diplomado se desarrolla en articulación con la Secretaría de Gobierno y Participación Ciudadana, el Comité de Coordinación del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes de La Guajira, el área de calidad del Distrito de Riohacha, la Universidad de La Guajira y con el apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), sumando esfuerzos institucionales para impactar de manera positiva el territorio.
Bienestar Familiar continúa fortaleciendo su compromiso con la protección integral, la promoción de entornos seguros y el acompañamiento a las comunidades, apostándole a procesos que transforman realidades y previenen situaciones de vulneración de derechos.
(fin/scs/aas)
José Daniel reconstruye su camino y demuestra que siempre es posible empezar de nuevo
· En La Guajira, las prácticas de justicia restaurativa permiten que adolescentes fortalezcan sus proyectos de vida, reconstruyan vínculos familiares y avancen desde la responsabilidad y la reconciliación.
A sus 17 años, José Daniel habla con seguridad, mira de frente y se permite sonreír. Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en el que el silencio marcaba sus días, las palabras no salían y las emociones parecían quedarse guardadas.
«Era muy callado, no hablaba con nadie», recuerda su madre, Rosa González.
José Daniel, perteneciente a una comunidad indígena wayuu de origen venezolano, llegó al proceso de atención del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA), como un joven tímido, retraído y con dificultades para expresar lo que sentía. En su entorno familiar, las relaciones estaban fracturadas y el diálogo era casi inexistente, lo que hacía aún más difícil comprender y asumir lo ocurrido.
Sin embargo, su historia comenzó a transformarse.
A través de las prácticas de justicia restaurativa, centradas en el diálogo, la escucha activa, la responsabilización y la reparación del daño, el joven inició un camino distinto. Un proceso que no solo le permitió reconocer sus errores, sino también entender el impacto de sus acciones y reconstruir sus vínculos. «Lo más importante que he aprendido es a pensar antes de actuar; ahora me expreso mejor y no quiero volver a cometer el mismo error», cuenta.
El cambio no fue inmediato, pero sí constante. Espacios de acompañamiento psicosocial, círculos de diálogo y actividades formativas como diplomados y talleres le permitieron fortalecer su personalidad, ganar confianza y proyectarse hacia el futuro.
«Él cambió bastante. Ahora está pendiente de sus cosas, de sus estudios, ya no pone excusas», afirma su madre, destacando también la reconciliación lograda en el hogar y la mejora en la comunicación.
Desde el acompañamiento institucional, este proceso ha estado orientado a generar espacios seguros donde el joven pueda reflexionar, asumir responsabilidades y avanzar en la construcción de un proyecto de vida más consciente. Hoy, José Daniel no solo reconoce el error como un hecho que no se debe repetir, sino como una oportunidad para aprender y transformar su historia.
Actualmente, se encuentra enfocado en sus estudios, con metas más claras y con la convicción de que puede salir adelante. Su experiencia también se convierte en mensaje para otros jóvenes: «Que piensen antes de actuar. Eso es muy importante», aconseja.
Historias como la de José Daniel evidencian que, cuando hay acompañamiento, escucha y oportunidades, es posible transformar realidades, fortalecer familias y abrir caminos hacia la reconciliación.
En La Guajira, Bienestar Familiar continúa promoviendo prácticas que permiten a niñas, niños, adolescentes y jóvenes reconstruir sus proyectos de vida desde el diálogo, la responsabilidad y el reconocimiento, aportando así a la construcción de entornos más protectores y comunidades más solidarias.
(fin/scs/aas)
Más de 1.700 familias en La Guajira fortalecen sus saberes y tejen interculturalidad
Barrancas, Dibulla y Riohacha avanzan en el reconocimiento de sus culturas y el diálogo entre comunidades gracias a este servicio de Bienestar Familiar.
En La Guajira, 1.744 familias afrodescendientes, campesinas e indígenas participan en Tejiendo Interculturalidad, una apuesta de Bienestar Familiar que fortalece los saberes propios, promueve el diálogo entre comunidades y reconoce la participación como base para el desarrollo territorial.
Este servicio, que se implementa en los municipios de Barrancas, Dibulla y Riohacha, ha consolidado espacios donde las familias comparten sus conocimientos, fortalecen sus tradiciones y aportan activamente en la toma de decisiones que impactan sus comunidades.
Uno de los avances más significativos ha sido la inclusión de familias del pueblo wiwa, quienes hoy hacen parte del proceso, ampliando el diálogo intercultural y enriqueciendo los encuentros comunitarios desde sus propias cosmovisiones.
Asimismo, el fortalecimiento operativo, a través de mejoras en los procesos administrativos, ha permitido mayor estabilidad en el desarrollo de las actividades, garantizando continuidad y confianza en el acompañamiento a las familias.
Un espacio clave dentro de este proceso es el Encuentro Mayor, donde autoridades tradicionales, líderes, mayores y familias se reúnen para dialogar y construir colectivamente el rumbo del servicio, asegurando que las decisiones respondan a las realidades y saberes del territorio.
«Anteriormente estaban los programas, pero no se realizaban los encuentros. Ha sido un impacto muy importante porque fortalecemos los conocimientos», destacó Rina Molina, madre participante del servicio, quien además resaltó el valor del rescate de las prácticas del campo, ya que permite a las familias cultivar y consumir sus propios alimentos, sin recurrir a productos con conservantes.
Con Tejiendo Interculturalidad, Bienestar Familiar reafirma su compromiso con el reconocimiento de la diversidad cultural, el fortalecimiento de las familias y la construcción de procesos participativos que nacen desde el territorio. Porque cuando las comunidades participan, se reconocen sus saberes y se construye de manera colectiva, no solo se fortalece un servicio: se fortalecen las culturas, las familias y el futuro de La Guajira.
(fin/scs/aas)





















