La Guajira
El pueblo wayuu protagonizó Cuentas para la Vida al compartir los logros que han transformado la vida de las familias en La Guajira
En una nueva jornada de «Cuentas para la Vida» , realizada en Uribia, La Guajira, autoridades tradicionales, liderazgos y familias pertenecientes al pueblo wayuu compartieron con la directora general del Bienestar Familiar, Astrid Eliana Cáceres Cárdenas, los cambios que han percibido en sus territorios durante los últimos años, especialmente en la atención a la niñez, la prevención de la desnutrición y el fortalecimiento del trabajo conjunto entre instituciones y autoridades tradicionales.
Durante la jornada, el adolescente Eliazar compartió su percepción sobre los impactos observados en su comunidad durante los últimos años: «Quiero agradecer a la señora Astrid por toda la ayuda que hemos recibido, porque antes, en La Guajira, había muchos niños que morían y muchos niños que no recibían ayuda. Ustedes llegaron a salvar la vida de muchos y ayudaron a disminuir la desnutrición», expresó. Además, aprovechó el espacio para compartir retos que identifica para las nuevas generaciones de la Alta Guajira.
En este diálogo con las comunidades, la directora general destacó que se seguirán construyendo respuestas desde el territorio, reconociendo el liderazgo de las autoridades tradicionales. «Una de las satisfacciones que podemos recoger en este tiempo es esa posibilidad de que sea el pueblo wayuu quien se autodetermine», afirmó.
Finalmente, un momento significativo de la jornada fue el recorrido por las experiencias presentadas por participantes de distintos centros zonales, quienes compartieron cómo la recuperación de saberes ancestrales ha fortalecido el cuidado de niñas, niños y familias wayuu. A través de expresiones culturales como la Yonna, las comunidades evidenciaron la importancia de continuar preservando sus tradiciones y de transmitirlas a las nuevas generaciones como parte de los procesos de cuidado y bienestar en los territorios.
(fin/scs/aas)
ESTEBAN DE JESUS BARROS DELUQUE
Comunidades afrodescendientes y pueblos étnicos cuentan, desde su experiencia, cómo han fortalecido las redes de cuidado de las familias guajiras
Bienestar Familiar lideró en Dibulla una jornada territorial de «Cuentas para la Vida» junto a comunidades afrodescendientes, consejos comunitarios, organizaciones sociales y sabedores ancestrales.
El encuentro permitió visibilizar las transformaciones construidas desde Tejiendo Interculturalidad en los territorios.
En La Guajira, 1.744 familias afrodescendientes, campesinas e indígenas participan en Tejiendo Interculturalidad.
En el corregimiento de Las Flores, municipio de Dibulla, comunidades afrodescendientes, campesinas e indígenas se reunieron en un nuevo espacio de Cuentas para la Vida, el encuentro de participación de Bienestar Familiar que permite a las comunidades compartir sus experiencias, aprendizajes y transformaciones a partir de los procesos desarrollados en los territorios.
Esta nueva versión estuvo enmarcada en el cierre de la primera fase de 2026 de Tejiendo Interculturalidad, una apuesta que fortalece las redes comunitarias de cuidado, la transmisión de saberes ancestrales y la protección integral de niñas, niños y adolescentes.
Uno de los momentos más significativos fue el diálogo sostenido entre la directora general de Bienestar Familiar Astrid Cáceres y las niñas y niños participantes, quienes compartieron los conocimientos adquiridos a través de la música tradicional, la danza, la medicina ancestral y otras expresiones culturales propias de sus territorios.
«Hemos aprendido muchas cosas sobre la tambora, el acordeón, el baile y muchas cosas más, y queremos que esto siga adelante», expresó una de las niñas participantes durante el encuentro.
Otra de las niñas destacó el valor de los conocimientos transmitidos por las personas mayores de su comunidad y la importancia de preservar los saberes tradicionales: «Voy a hablar de las medicinas tradicionales, de cómo el jarabe sirve para la gripa. Yo todo eso lo hago con mi abuela».
Durante la jornada, las comunidades también contaron experiencias relacionadas con la siembra, la cría de animales, la medicina ancestral, la música, la danza, las artesanías y las formas propias de resolución de conflictos. Estos procesos hacen parte de Tejiendo Interculturalidad que fortalece la identidad cultural, la organización comunitaria y los entornos protectores para niñas, niños y adolescentes mediante acciones relacionadas con la soberanía alimentaria, el arte y la memoria, la salud y el equilibrio, la justicia propia, y el gobierno y territorio.
Los consejos comunitarios resaltaron el impacto que ha tenido esta apuesta en la recuperación de prácticas ancestrales, el fortalecimiento de las familias y la construcción de comunidad en los territorios.
«Este programa ha sido una bendición para nuestras comunidades, para nuestras familias y para nuestros niños. Hemos rescatado muchas tradiciones y la alegría de las niñas y los niños se nota en su cultura y en todo lo que aprenden. Nuestros territorios han cambiado porque son muchas las familias beneficiadas», manifestó Yoleida Pacheco.
Por su parte, Manuel Arévalo, del consejo comunitario AXE para los Negros, señaló: «Tejiendo Interculturalidad reivindicó esos saberes ancestrales que se han venido perdiendo. Hoy vimos a las matronas compartir conocimientos sobre cocina tradicional, medicina ancestral y prácticas culturales que forman parte de nuestra identidad. Es un gran momento para las comunidades negras del departamento».
Durante el encuentro, la directora general de Bienestar Familiar, Astrid Cáceres, destacó que estos espacios reflejan la voluntad del Gobierno nacional de reconocer a las comunidades como protagonistas de su propio desarrollo y de fortalecer los procesos colectivos que protegen a la niñez y fortalecen la convivencia en los territorios.
«La voluntad del presidente Gustavo Petro siempre ha sido que sean los pueblos y los territorios quienes decidan sobre su desarrollo. Ese es el nuevo camino para Colombia».
Asimismo, resaltó el papel de las organizaciones comunitarias en la protección de niñas, niños y adolescentes y en la construcción de paz desde los territorios.
«Esto es lo que nosotros hemos llamado una Generación para la Paz. Nadie debe tocar a los niños y las niñas con la guerra, y mucho menos a nuestras comunidades. Por eso esta juntanza tan grande de organizaciones y de este pueblo afro en La Guajira debe ser una juntanza protectora de los pueblos, para que podamos tener la fuerza de sacar la violencia de nuestros territorios y lograr que estos niños y niñas sean la Generación para la Paz».
#ConDignidadCumplimos.
(fin/scs/oam)
Desde las voces de las niñas, niños y adolescentes de La Guajira se construye el CONPES Migratorio 2026–2036
Niñas, niños y adolescentes atendidos por los Equipos Móviles de Respuesta y Atención al Migrante (ERAM) de Bienestar Familiar en Villa del Sur, en el distrito de Riohacha, participaron en el ciclo deliberativo #22 sobre niñez y adolescencia, realizado en el marco de la formulación del documento CONPES Migratorio 2026–2036, en el primer ejercicio participativo orientado a incorporar sus voces y propuestas en la construcción de la política pública de gobernanza migratoria del país.
Durante el espacio niñas, niños y adolescentes reflexionaron sobre las ocho realizaciones de la política pública de infancia y adolescencia: familias y redes de cuidado, salud y alimentación, educación y formación, identidad y diversidad; deporte, arte y cultura; participación, protección y autoprotección, y sexualidad y autonomía.
A través de metodologías participativas y adaptadas, las y los participantes compartieron cómo perciben estas realizaciones en sus entornos y construyeron propuestas orientadas a fortalecer la integración, la participación, la protección y el bienestar de la niñez migrante.
«Mi propuesta para tener una buena salud sexual, reproductiva y autonomía es que nosotros como jóvenes aprendamos a tomar nuestras propias decisiones; que nadie puede tocar nuestro cuerpo porque es nuestro y saber prevenir a través de los métodos anticonceptivos», expresó Fraidelimar, una de las adolescentes participantes. Por su parte, Estefany señaló: «Yo propongo que ningún niño pase hambre y que todos puedan estudiar».
El propósito de este ciclo deliberativo fue generar un diálogo participativo para identificar los principales desafíos, riesgos, necesidades y oportunidades que enfrentan niñas, niños y adolescentes en contextos de migración internacional, permitiendo que sus perspectivas y recomendaciones sean tenidas en cuenta en la formulación del CONPES Migratorio 2026–2036.
La jornada fue liderada por el Viceministerio de Asuntos Migratorios, Consulares y Protección Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, coliderada por Bienestar Familiar, y contó con el apoyo del Ministerio de Igualdad y Equidad y la Gobernación de La Guajira, en articulación con entidades del orden nacional y territorial.
Con este ejercicio, Bienestar Familiar continúa fortaleciendo espacios donde la niñez y adolescencia participan activamente en las decisiones que impactan sus vidas, promoviendo entornos de escucha, reconocimiento y garantía de derechos.






















