La Guajira
Más de 800 vidas salvadas y 22.000 casos prevenidos: así actúa Bienestar Familiar contra la desnutrición en La Guajira
En un territorio donde las distancias son largas y las condiciones geográficas imponen grandes desafíos, el Estado llega a tiempo para actuar. Entre 2022 y 2025, el Bienestar Familiar salvó la vida de más de 800 niñas y niños a través de los Centros de Recuperación Nutricional Comunitarios y actuó a tiempo, previniendo más de 22.000 casos de desnutrición aguda en el departamento de La Guajira, a través de programas y el Servicio Integrado de Atención y Prevención de la Desnutrición.
Detrás de cada número hay una historia de vida. Niñas y niños que hoy juegan, crecen y sueñan porque la intervención llegó antes de que la desnutrición avanzara.
Un modelo que salva vidas
El Servicio Integrado es la estrategia misional de nutrición de Bienestar Familiar que articula dos entornos complementarios:
Entorno extramural, que recorre comunidades, realiza búsqueda activa, tamizaje nutricional, educación alimentaria y seguimiento domiciliario.
Entorno intramural, que brinda atención especializada 24 horas al día en Centros de Recuperación Nutricional Comunitarios, con alojamiento digno para el niño o niña y su cuidador, alimentación terapéutica, seguimiento médico y acompañamiento psicosocial.
Este servicio garantiza un ciclo completo de cuidado: identificación en territorio, remisión a institución de salud, estabilización clínica, recuperación nutricional y seguimiento posterior en la comunidad por un periodo mínimo de seis meses.
Cobertura en 15 municipios del departamento
Durante los últimos cuatro años, el servicio ha tenido presencia en 15 municipios de La Guajira: Riohacha, Maicao, Manaure, Uribia, Albania, Dibulla, Barrancas, San Juan del Cesar, Fonseca, Hatonuevo, Urumita, Villanueva, Distracción, El Molino y La Jagua del Pilar.
Resultados medibles y verificables
Los indicadores de gestión establecidos por la Dirección de Nutrición de Bienestar Familiar demuestran la efectividad del servicio:
87 % de mejoría regional en niñas y niños con desnutrición aguda.
100 % de mejoría en modalidad intramural para casos de desnutrición aguda.
96 % de mejoría en modalidad extramural.
74 % de mejoría regional en niñas y niños con riesgo de desnutrición.
Estos resultados confirman que el servicio no solo atiende: recupera, estabiliza y acompaña hasta garantizar la mejoría nutricional.
Una alianza que protege la vida
El impacto alcanzado es posible gracias a la articulación institucional y comunitaria con aliados estratégicos como Comfaguajira, la Asociación de Autoridades Tradicionales Wayuu Alewashi, gran parte de la red hospitalaria del departamento y la IPSI Walekeru, entre otros actores del sistema de salud.
Esta coordinación permite que cada caso identificado en territorio sea remitido oportunamente, estabilizado clínicamente y, de ser necesario, trasladado a un Centro de Recuperación Nutricional Comunitario, garantizando así una atención integral con enfoque diferencial e intercultural.
Llegar juntos, llegar a tiempo
En La Guajira, cada visita cuenta. Cada valoración importa. Cada intervención puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
El compromiso de Bienestar Familiar es claro: proteger a la niñez, fortalecer a las familias y asegurar que ningún niño o niña quede atrás.
Porque cuando el Estado actúa y llega a tiempo, la esperanza también crece.
(fin/scs/oam)
Más de 1.500 familias de La Pista avanzan hacia el Hambre Cero y fortalecen su seguridad alimentaria
Con la entrega de 1.564 canastas alimentarias y 3.128 bolsas de Bienestarina Mamá® con Chontaduro de 900 gramos, hoy finaliza en el asentamiento La Pista, en Maicao, una jornada de tres días que permitió llevar seguridad alimentaria y acompañamiento institucional a esta población mayormente migrante y multicultural.
Estas acciones hacen parte del Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026 «Colombia, potencia mundial de la vida», en el que el eje de Hambre Cero es una de las prioridades estructurales; en esta oportunidad, la actividad fue implementada de manera articulada entre Bienestar Familiar y la Agencia de Desarrollo Rural, en coordinación con entidades del orden local y el apoyo del Ejército Nacional de Colombia.
Las canastas entregadas contienen 25 kilos de papa, 12,5 kilos de arroz, una bolsa de leche de 900 gramos y dos bolsas de Bienestarina de 900 gramos cada una, alimentos que contribuyen al fortalecimiento nutricional de los hogares, especialmente de niñas y niños en primera infancia, mujeres gestantes, madres cabeza de hogar, personas con discapacidad y adultos mayores.
El coordinador del Centro Zonal de Bienestar Familiar en Maicao, Armando Rhenals Coronado, destacó la importancia de esta jornada para una comunidad con características particulares y altos niveles de vulnerabilidad: «Esta entrega no es solo alimento; es presencia institucional y compromiso con las familias de La Pista. Aquí priorizamos a quienes más lo necesitan, construimos el censo junto a las lideresas de las 12 manzanas y garantizamos que la ayuda llegara de manera organizada y transparente».
Rhenals, también explicó que intervenir el asentamiento La Pista, considerado el más grande de Latinoamérica es un gran paso para la protección de los derechos de las familias que más lo necesitan y destacó la importancia de seguir aunando esfuerzos por la garantía del bienestar integral de la niñez.
Durante los tres días de trabajo continuo, también se vinculó el talento humano de los servicios de Bienestar Familiar, incluidos los equipos de Atrapasueños Comunitarios y de Tejiendo Caminos sin Fronteras quienes, además de apoyar la logística, brindaron orientación sobre cuidado, nutrición, promoción de entornos protectores, acompañamiento psicosocial y activación de rutas para el restablecimiento de derechos cuando ha sido necesario.
Con el cierre de esta jornada, Bienestar Familiar reafirma su compromiso con la protección integral y el fortalecimiento de las familias, avanzando con acciones concretas que contribuyen a la seguridad alimentaria, la garantía de derechos y la construcción de entornos más seguros, solidarios y dignos para niñas, niños y adolescentes.
(fin/scs/oam)
GUNSENE MARIA GARAVITO IZQUIERDO
CESAR DIXON CARRILLO AFRICANO
DOLIS DEL CARMEN PARRA PATERNINA
KELIDA VILLASMIL SALAZAR
ALEJANDRO ALEX GONZALEZ
YOLENI BONIVENTO EPINAYU
Manos rojas que no quieren guerra se levantan en La Guajira
El viento de la tarde movía una bandera distinta: blanca, completamente blanca, pero atravesada por decenas de manos rojas estampadas con determinación. Se levantó en las instalaciones del Bienestar Familiar en La Guajira como un símbolo poderoso que clama: ¡Alto ahí! La niñez y la adolescencia no van a la guerra.
Cada huella era un llamado a la protección, un recordatorio de que sus derechos no son negociables. Pero la conmemoración no se quedó en los símbolos.
Desde el Instituto Denzil Escolar, la infancia y la adolescencia llevaron al escenario pequeñas dramatizaciones que retrataron momentos en los que pueden estar en riesgo, como en propuestas engañosas, presiones o silencios impuestos. Con actuaciones sentidas, representaron situaciones que, aunque parecieran lejanas, forman parte de realidades que deben prevenirse.
No fue una puesta en escena cualquiera. Fue una forma valiente de mostrar que aprendieron a identificar el peligro y, sobre todo, que conocen las rutas para protegerse. En cada escena también afirmaron que hablar, confiar en sus familias, acudir a docentes y buscar el apoyo de las instituciones como Bienestar Familiar es el camino para activar la protección y no enfrentar solos ninguna amenaza.
Hubo silencio cuando terminaron las dramatizaciones. Un silencio reflexivo. Luego, aplausos largos, conscientes. Porque lo que se había visto no era únicamente teatro; era pedagogía viva, era prevención hecha voz.
Durante la jornada, el Bienestar Familiar acompañó cada momento, escuchando, orientando y respaldando las expresiones de niñas, niños y adolescentes, comprometido con la prevención del reclutamiento y con la construcción de entornos protectores donde la niñez pueda crecer segura, estudiar y soñar sin miedo.
La bandera blanca con manos rojas continuó ondeando como una declaración colectiva. En La Guajira, la infancia y la adolescencia no guardan silencio. Se expresan, participan y saben que cuentan con instituciones que respaldan su voz.
Al finalizar, el rojo dejó de ser únicamente un color de alerta. Se convirtió en un sello de compromiso. Porque cuando la manada se une, la guerra no avanza.






















