Vaupés

En Vaupés instalan Mesa de Participación con 51 niñas, niños y adolescentes indígenas 

Vaupés
Mitú

En la comunidad de Pueblo Nuevo, ubicada a una hora de Mitú, Vaupés, 51 niñas, niños y adolescentes se reunieron y activaron la Primera Mesa de Participación Indígena del departamento, un espacio que busca que sus voces sean escuchadas.  


La mesa de participación está compuesta por niñas, niños y adolescentes de comunidades indígenas como: cubeo, tukano, guanano, tuyucas. Todos hacen parte del colegio que lleva el nombre de la comunidad: Pueblo Nuevo.  

 
 

Ante la pregunta de por qué decidieron participar de la mesa, Jhon Jairo Valencia Bernal, un adolescente cubeo, señaló que es una «oportunidad para que nuestras voces y opiniones sean escuchadas por el país y en nuestro entorno».  

 
 

En la primera sesión, los estudiantes de la mesa de participación señalaron que hay muchos proyectos que no se concluyen, por ejemplo, el mejoramiento de la cancha de su colegio. También pidieron que entidades como Bienestar Familiar fortalezcan las acciones orientadas a la garantía de sus derechos.  

 

 

«Necesitamos que nos brinden más apoyo al colegio, a la comunidad educativa, en el colegio nos faltan muchas cosas», concluyó Carolina Villa Prieto, estudiante adolescente.  

 
 

 

El dato  

 
 

Las Mesas de Participación de Niñas, Niños y Adolescentes son un espacio de encuentro, diálogo, acuerdo y desarrollo de acciones donde se elevan solicitudes, propuestas, iniciativas, dudas o reclamos ante las autoridades de cada territorio en el país. 

 

En Vaupés instalan Mesa de Participación con 51 niñas, niños y adolescentes indígenas 
En Vaupés instalan Mesa de Participación con 51 niñas, niños y adolescentes indígenas 

Actividades de Bienestar

«Yo les doy el amor que ellos necesitan; eso es lo que más les hace falta» - Entrevista a Yaqueline Fernández, madre sustituta en Vaupés

Vaupés
Mitú

Yaqueline Fernández Rivas es una mujer indígena del pueblo cubeo y también es madre sustituta en Mitú, Vaupés. Su historia es particular: ella confiesa que dejó la construcción, el amarre de hierro, la mezcla del cemento y la arena, por el cuidado de niñas, niños y adolescentes bajo protección de Bienestar Familiar. Un trabajo que, como la construcción, es fuerte; sin embargo, en sus palabras, la garantía de los derechos de la niñez tiene mayores recompensas.


Yaqueline se convirtió en madre sustituta en 2022 y desde entonces ha cuidado y protegido niñas, niños y adolescentes, con discapacidad o sin discapacidad, de comunidades indígenas de la región.


 

¿Cómo llegó a ser madre sustituta?

 

Por medio de un funcionario (de Bienestar Familiar) que estaba haciendo una campaña. Me preguntaron que si yo quería ser una madre sustituta. Pues primero que todo, no entendía qué era ser una madre sustituta. Mi labor era como técnica en concreto. 


 

¿Trabajaba en construcción?

 

Sí, pero me gustaba el cuidado de los niños. Antes cuidaba a mis hermanos y pues me gusta esta labor que estoy haciendo hasta el día de hoy, es muy bonito. (…) Dejé la construcción y me dediqué a los niños.

 
 

Usted también es una mujer indígena, ¿cómo es cuidar niñas y niños que hacen parte de comunidades étnicas?

 

Hay que tener en cuenta la comida tradicional que es muy importante para ellos. Yo les mezclo comida tradicional y occidental; tradicional les doy pescado, casabe, mingao. Para que a los niños no se olviden sus raíces ya que a veces ellos vuelven a estar en sus comunidades.

 
 

¿Qué es lo más apasionante de ser madre sustituta?

 

Lo más apasionante es que uno aprende de los niños y ellos aprenden de uno. Yo les doy el amor que ellos necesitan; eso es lo que más les hace falta a ellos. Eso es lo que más me apasiona y me siento bien.

 

 
 

Bienestar Familiar requiere madres y padres sustitutos en todo el país. ¿Qué mensaje le daría usted a las mujeres y a los hombres que quieran ser madres y padres sustitutos?

 

Los invito a que sean papás y mamás sustitutas para que aprendan lo bonito que es tener a los niños. Ellos dejan enseñanzas. Unos mellizos que cuidé por dos años me dijeron que siguiera ayudado a los niños, porque muchos niños me necesitan. Eso está en mi mente hasta el día de hoy.


 

Actividades de Bienestar