El Congreso permitió abrir diálogos con expertas y expertos de agencias del Sistema de Naciones Unidas como UNICEF y ACNUR, así como organismos internacionales de España y Chile. A través de conferencias, paneles, ponencias, experiencias pedagógicas y laboratorios de conocimiento, los defensores de familia pudieron actualizar criterios, revisar retos emergentes y adoptar herramientas que fortalecen la toma de decisiones en los procesos de restablecimiento de derechos.
A lo largo del encuentro se abordaron temas trascendentales para el país, entre ellos las violencias invisibles que afectan a la niñez, las tipologías de violencia en América Latina, la custodia compartida y su análisis jurisprudencial, los desafíos asociados a la movilidad humana y la protección internacional, las transformaciones necesarias en el Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes, los sistemas de cuidado con enfoque étnico y territorial, y los avances en inteligencia artificial aplicada al derecho de familia y a los sistemas de información del Bienestar Familiar.
«Este Congreso fortalece la columna vertebral del sistema de protección. Nuestros defensores de familia enfrentan decisiones que transforman vidas, y por eso es indispensable que cuenten con criterios actualizados, herramientas sólidas y un acompañamiento institucional que responda a la complejidad de los desafíos actuales. Este encuentro nos permite avanzar hacia decisiones más humanas, más rápidas y más fuertes en favor del interés superior de la niñez», destacó Astrid Eliana Cáceres, directora general de Bienestar Familiar.
Desde el ámbito internacional, la experta invitada de UNICEF, María Teresa Llorente, resaltó el papel del ICBF y el compromiso de sus equipos: «Colombia está dando un paso fundamental al reunir a sus defensores de familia para revisar prácticas, alinear criterios y abrirse al diálogo global. Este Congreso evidencia un compromiso real por elevar los estándares de protección y construir un modelo más cercano a las realidades de los territorios».
El Congreso integró, además, una dimensión emocional y cultural que reconoció la carga humana que asumen los defensores de familia en su labor. La obra teatral «Emociones», la muestra musical «Esencia pura» y el recorrido sensorial «Jardín de sueños» se convirtieron en espacios de reflexión y cuidado, que reafirmaron la importancia del bienestar de quienes trabajan a diario en la protección de la niñez.
El cierre del Congreso deja un balance positivo y una hoja de ruta fortalecida para el país. El intercambio de experiencias, la articulación entre regiones, el diálogo con expertos y la creación de nuevos consensos permiten proyectar un sistema de protección más humano, moderno, sensible y anclado en la evidencia.