Esta iniciativa responde al compromiso institucional por escuchar y empoderar las ideas, las emociones y la creatividad de madres gestantes, niñas y niños, permitiéndoles reconocer su propia capacidad de acción y construir su realidad desde los escenarios de la primera infancia.
A través de dinámicas pedagógicas y participativas, el laboratorio fortalece habilidades socioemocionales, comunicativas y de pensamiento crítico, a la vez que promueve que cada participante se sienta valorado y corresponsable en el cuidado y la transformación de su entorno.
Durante esta primera fase, la propuesta ha logrado una cobertura histórica en nuestro territorio: se vincularon 1.751 unidades de servicio de Primera Infancia en los 116 municipios de Cundinamarca, con un impacto estimado de 46.953 niños, niñas y madres gestantes. Este alcance convierte al laboratorio en una de las estrategias más amplias de participación infantil desarrolladas por la entidad en la región.
En palabras de la directora regional encargada del Bienestar Familiar en Cundinamarca, Íngrid Cubides Puentes: «Con esta iniciativa reafirmamos que la participación infantil no es una acción simbólica: es un derecho fundamental que debemos habilitar desde los primeros años. Cuando las voces de las niñas, los niños y las madres gestantes se escuchan y se tienen en cuenta, no solo crecen sus sueños, sino también crece nuestra responsabilidad institucional para acompañarlos, respetarlos y sumar esfuerzos por entornos más protectores y humanizantes».
Con el laboratorio pedagógico «Manos y Corazones que Participan, Sueños que Crecen», el Bienestar Familiar en Cundinamarca refuerza su apuesta por una infancia escuchada, respetada y empoderada, consolidando espacios en los que la participación sea real, creativa y transformadora.