Ella ha recibido muchas propuestas para tener relaciones sexuales a cambio de dinero por parte de algunos trabajadores y está empezando a considerar que esta sería una forma de tener un ingreso extra para ella y su familia. En este caso, el contexto de la actividad extractiva está poniendo en riesgo a Ana María, pues podría convertirse en una víctima de explotación sexual.
Leidy es una adolescente de 14 años que vive cerca de la carretera Panamericana en el departamento del Cauca. En las noches sale a la vía principal de su municipio para ser explotada sexualmente por los conductores que transitan por la ruta. Ella es víctima de explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes (ESCNNA) en el contexto de los corredores carreteables y fluviales. Los explotadores sexuales son los conductores que transitan por esta vía y deciden recogerla.
Anderson es un niño de 9 años obligado a practicar actos sexuales con integrantes de un grupo armado ilegal que hace presencia en su municipio, ubicado en el departamento del Putumayo, para luego recibir a cambio alimentos y compartirlos con su familia. Anderson es víctima de explotación sexual en el contexto del conflicto armado.
Yuliana, de 7 años, es accedida carnalmente por un amigo de su papá, quien lo permite, ya que este hombre les proporciona un mercado mensual. La menor de edad y su familia viven en una vereda del municipio de Cumaribo, Vichada, razón por la que han visto muy limitadas sus necesidades básicas y tanto el amigo del papá, como el papá consideran que es un buen arreglo, pues es una costumbre que se tengan este tipo de “acuerdos” en esta zona del país. Yuliana es víctima de explotación sexual comercial en el contexto de las comunidades.
Mayerly de 16 años, perteneciente a la comunidad indígena Cubeo, vive con sus padres y hermanos en el resguardo La Playa. Hace unos días salió con la tía al municipio de Tabatinga, Amazonas, y en la plaza de mercado se separaron. Una mujer se acercó y le ofreció regalos y ropa si la acompañaba.
La llevó a un lugar donde había varios extranjeros consumiendo alcohol y fue obligada a tener relaciones sexuales con uno de ellos. La mujer la trasladó nuevamente a la plaza de mercado y le entregó ropa y unos zapatos a cambio de no decir nada. Mayerly fue víctima de explotación sexual comercial de menores de edad en zonas de frontera.
Valentina, de 15 años, es obligada por explotadores a realizar actividades de tipo sexual en una whiskería de Pereira, donde además le dicen que puede tener un pequeño porcentaje de la ganancia de lo que consuman los hombres que se encuentran con ella. Esto la ha llevado a tener un consumo problemático de bebidas alcohólicas y sustancias psicoactivas. Ella es víctima de explotación sexual comercial en el contexto de la prostitución.
Katherinne, de 17 años, vive en Santa Marta. Cuando sale a los bares de Taganga, se contacta con explotadores sexuales que provienen de diferentes países porque consideran que en Colombia hay una tasa muy baja de persecución por este delito. En algunas ocasiones desaparece de su casa todo el fin de semana para encontrarse con estas personas. Ella recibe pequeñas cifras de dinero y es una víctima de explotación sexual en contextos de viajes y turismo.
Vale la pena resaltar que, en todos los casos descritos anteriormente, se presenta el delito de explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes que se caracteriza por la cosificación, la retribución y la mercantilización de los cuerpos de las víctimas y constituye una de las peores formas de violencia sexual.
Se debe tener en cuenta que así las víctimas digan que se encuentran de acuerdo, ninguna persona menor de 18 años puede consentir válidamente su propia explotación, en tanto es una violación a sus derechos humanos.
Si has escuchado comentarios como “yo lo hago porque me gusta”, “con eso apoyo a mi familia” o “yo necesito mis cosas”, no significa que quienes lo han mencionado no sean víctimas de explotación sexual comercial. Guardar silencio ante estas situaciones puede significar, incluso, complicidad frente a estas graves vulneraciones a los derechos humanos. Por eso ¡denunciar es una responsabilidad de todos!
Recuerda que ante cualquier situación de riesgo o vulneración de derechos frente a situaciones de violencia sexual y ESCNNA, puedes comunicarte a las siguientes líneas de atención:
Leidy es una adolescente de 14 años que vive cerca de la carretera Panamericana en el departamento del Cauca. En las noches sale a la vía principal de su municipio para ser explotada sexualmente por los conductores que transitan por la ruta. Ella es víctima de explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes (ESCNNA) en el contexto de los corredores carreteables y fluviales. Los explotadores sexuales son los conductores que transitan por esta vía y deciden recogerla.
Anderson es un niño de 9 años obligado a practicar actos sexuales con integrantes de un grupo armado ilegal que hace presencia en su municipio, ubicado en el departamento del Putumayo, para luego recibir a cambio alimentos y compartirlos con su familia. Anderson es víctima de explotación sexual en el contexto del conflicto armado.
Yuliana, de 7 años, es accedida carnalmente por un amigo de su papá, quien lo permite, ya que este hombre les proporciona un mercado mensual. La menor de edad y su familia viven en una vereda del municipio de Cumaribo, Vichada, razón por la que han visto muy limitadas sus necesidades básicas y tanto el amigo del papá, como el papá consideran que es un buen arreglo, pues es una costumbre que se tengan este tipo de “acuerdos” en esta zona del país. Yuliana es víctima de explotación sexual comercial en el contexto de las comunidades.
Mayerly de 16 años, perteneciente a la comunidad indígena Cubeo, vive con sus padres y hermanos en el resguardo La Playa. Hace unos días salió con la tía al municipio de Tabatinga, Amazonas, y en la plaza de mercado se separaron. Una mujer se acercó y le ofreció regalos y ropa si la acompañaba.
La llevó a un lugar donde había varios extranjeros consumiendo alcohol y fue obligada a tener relaciones sexuales con uno de ellos. La mujer la trasladó nuevamente a la plaza de mercado y le entregó ropa y unos zapatos a cambio de no decir nada. Mayerly fue víctima de explotación sexual comercial de menores de edad en zonas de frontera.
Valentina, de 15 años, es obligada por explotadores a realizar actividades de tipo sexual en una whiskería de Pereira, donde además le dicen que puede tener un pequeño porcentaje de la ganancia de lo que consuman los hombres que se encuentran con ella. Esto la ha llevado a tener un consumo problemático de bebidas alcohólicas y sustancias psicoactivas. Ella es víctima de explotación sexual comercial en el contexto de la prostitución.
Katherinne, de 17 años, vive en Santa Marta. Cuando sale a los bares de Taganga, se contacta con explotadores sexuales que provienen de diferentes países porque consideran que en Colombia hay una tasa muy baja de persecución por este delito. En algunas ocasiones desaparece de su casa todo el fin de semana para encontrarse con estas personas. Ella recibe pequeñas cifras de dinero y es una víctima de explotación sexual en contextos de viajes y turismo.
Vale la pena resaltar que, en todos los casos descritos anteriormente, se presenta el delito de explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes que se caracteriza por la cosificación, la retribución y la mercantilización de los cuerpos de las víctimas y constituye una de las peores formas de violencia sexual.
Se debe tener en cuenta que así las víctimas digan que se encuentran de acuerdo, ninguna persona menor de 18 años puede consentir válidamente su propia explotación, en tanto es una violación a sus derechos humanos.
Si has escuchado comentarios como “yo lo hago porque me gusta”, “con eso apoyo a mi familia” o “yo necesito mis cosas”, no significa que quienes lo han mencionado no sean víctimas de explotación sexual comercial. Guardar silencio ante estas situaciones puede significar, incluso, complicidad frente a estas graves vulneraciones a los derechos humanos. Por eso ¡denunciar es una responsabilidad de todos!
Recuerda que ante cualquier situación de riesgo o vulneración de derechos frente a situaciones de violencia sexual y ESCNNA, puedes comunicarte a las siguientes líneas de atención:
- Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF): Línea 141 o Línea Nacional Gratuita 01 8000 91 80 80
- Consejería para la Equidad de la Mujer: Línea Púrpura 155
- Ministerio de Salud: Línea 192
- Fiscalía General de la Nación: Línea 122



















