Las familias cumplen funciones básicas de protección, afecto y relacionamiento social, las cuales están interrelacionadas y facilitan la interacción de sus integrantes con la sociedad. Al cumplir estas funciones, las familias reproducen las prácticas, principios y valores sociales, las hacen propias y las adaptan desde las experiencias e historias de quienes las conforman.
Es así como las familias se convierten en actores fundamentales para desarrollar y consolidar la cultura ciudadana, entendida como el conjunto de valores, actitudes, comportamientos y normas compartidas que generan sentido de pertenencia, impulsan el progreso, facilitan la convivencia y conducen al respeto del bien común y de la democracia. Mis Manos Te Enseñan te comparte algunas orientaciones para construir cultura ciudadana desde el hogar.

El hogar es un escenario de participación activa de los ciudadanos
  • Construye escenarios de respeto y participación activa de todos los integrantes de la familia, independientemente de su edad. Propicia las bases del ejercicio democrático.
  • Promueve la participación de hijos e hijas en la toma de decisiones en la familia y en el cumplimiento de los acuerdos; de esta manera, aprenden sobre veeduría, exigibilidad de derechos y corresponsabilidad, en el seno del hogar.
  • Aprovecha el proceso de educación inicial con los niños y niñas de primera infancia para construir, en familia, interacciones y relaciones que les permitan potenciar sus capacidades y adquirir competencias para su desarrollo pleno como seres humanos y sujetos de derechos.
  • Favorece el crecimiento y desarrollo de tus hijos e hijas en ambientes de socialización sanos y seguros; tú, como padre, madre y cuidador, eres resposable de seleccionar los entornos comunitarios e institucionales en los que socializan.
Cultura del cumplimiento de la norma desde la familia
  • Ten en cuenta que la norma no debe ser la imposición del pensamiento autoritario de quien ejerce la jefatura del hogar o el liderazgo del mismo; por el contrario, es una posibilidad de crecimiento colectivo que favorece la convivencia y el desarrollo individual, cuando se construyen en familia las normas a partir del diálogo y la reflexión desde la experiencia de cada integrante de la familia.
  • Motiva en tus hijos e hijas la construcción de una cultura del cumplimiento de la norma, el respeto por sí mismo y por los demás, a partir de la coherencia y la consistencia entre las normas formales, dadas por las leyes, decretos, reglamentos, entre otros, y la norma social implícita en las acciones cotidianas.
  • Promueve en hijos e hijas el cumplimiento de las normas a partir de reconocerlas y dialogar en torno a ellas; ten en cuenta que puede haber apertura para ajustarlas a tu entorno y contexto, mientras estén guiadas por los principios de convivencia, autonomía, corresponsabilidad y respeto.
  • Promueve también el ideal de construcción de una sociedad cada vez mejor, incluyente, en la que convivamos armoniosamente, de la cual se hace parte y se puede actuar para su transformación. La norma y la participación adquieren sentido en el actuar.
Construcción de vínculos ciudadanos
  • Favorece la construcción de vínculos seguros y de relaciones de confianza mutua, en las que cada integrante sabe que puede contar con el otro para su bienestar y para el bienestar colectivo.
  • Construye vínculos basados en el amor, el respeto y la solidaridad; el vínculo no se fuerza o se determina por imposición; se construye en el sentimiento de bienestar y cooperación.
  • Fomenta vínculos de confianza que permitan el error, la equivocación y el aprendizaje a partir de estos; el vínculo se afianza cuando hijos e hijas saben que estás para apoyarlos en sus procesos de desarrollo y acompañarlos a asumir las consecuencias de sus errores.
  • La norma, la participación y los vínculos adquieren una unidad de sentido que les permite a hijos e hijas sentirse parte de la familia, cobijados en el nido.
Un padre, madre o cuidador comprometido con la norma favorece una relación respetuosa de sus hijos e hijas con la autoridad; un adulto que permita el escrutinio que le puedan hacer sus hijos e hijas, permite que sus hijos e hijas puedan construir sentido de respeto con la institucionalidad y que estén comprometidos con su fortalecimiento.

Ten presente que familias con prácticas autoritarias tienden a reproducir ciudadanos autoritarios que responden al control externo, mientras que familias con prácticas democráticas favorecen la construcción de ciudadanos corresponsables, participantes de su desarrollo y respetuosos de los otros, para buscar el bienestar del colectivo y propiciar mejores versiones de sí mismos y una mejor versión de nuestra sociedad.