La práctica de la lactancia materna es la mejor oportunidad que tiene un niño o niña para crecer sano, fuerte, con confianza y autoestima; aporta también beneficios a la madre, a su economía familiar, al medioambiente y a la sociedad en general. Por todo esto, es importante que las madres continúen amamantando a sus bebés de forma exclusiva hasta los 6 meses de edad y de forma complementaria hasta los 2 años o más. Presentamos cuáles son los superpoderes que se otorgan al bebé con la leche materna.

Superpoder de la Fuerza

La leche materna es un alimento único e irremplazable; suministra todos los nutrientes que garantizan el desarrollo adecuado del bebé. El calostro, que es la leche de los primeros días, salva vidas gracias a su alto contenido de nutrientes y defensas. La leche materna tiene todos los nutrientes que el bebé necesita para crecer y desarrollarse sano y fuerte.

 

 

Superpoder de la Inmunidad

A través de la leche materna, la madre le transmite al bebé defensas esenciales para protegerlo de enfermedades del oído, de la piel (alergias), de los pulmones (neumonía, asma, gripa), entre otras enfermedades. Por esto, la leche materna se considera la primera vacuna; además, permite que el aparato digestivo, que aún es inmaduro, se desarrolle con rapidez y previene el estreñimiento y diarrea.

 

Superpoder de la Salud

Brindar leche materna desde el primer momento de vida a un bebé le reduce en 20 % el riesgo de morir en el primer mes. Darle al niño o niña leche materna exclusivamente durante los primeros seis meses de vida, previene el riesgo de sobrepeso y obesidad en un 12 % en la edad adulta. Asimismo, ayuda a combatir enfermedades relacionadas con la alimentación como el colesterol alto, la presión arterial alta, la diabetes, el asma y leucemias infantiles. Este alimento natural es tan completo que protege al niño de la desnutrición.

 

Superpoder de la Agilidad mental


La lactancia favorece la maduración del cerebro para que niños y niñas sean más inteligentes. Hacia adelante, y gracias al vínculo entre madre e hijo que se genera en esta práctica, permite que el niño tenga confianza en sí mismo e incrementa su autoestima y felicidad. Contribuye a aumentar el nivel educativo: los estudios demuestran que los bebés alimentados con leche materna obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia que los bebés alimentados con leche de fórmula.

 

Superpoder de la Inversión


La leche materna es gratis, está disponible en todo momento, en cualquier lugar, no necesita preparación, no hay que adicionarle nada a su consumo; por estas razones la familia ahorra dinero y evita pagar por fórmulas costosas y que no tienen los beneficios de la lactancia materna.

 

La práctica de la lactancia materna beneficia a la economía nacional en: reducción de costos por atención en salud, disminución de consultas médicas, hospitalizaciones en niñas y niños pequeños, exámenes diagnósticos especializados, uso de medicamentos y la mortalidad en la primera infancia. En general, promueve el crecimiento económico y reduce las desigualdades.

 

Superpoder de la Sostenibilidad



 

La lactancia materna es un acto natural y ecológico. El alimento, en sí, es un recurso renovable que no produce contaminación ni desperdicios, lo que lo hace amigable con el medioambiente. La práctica de la lactancia materna contribuye a la disminución de la contaminación del agua, ya que tenemos que usar menos recipientes, así como productos de limpieza y desinfección. Para suministrar la leche materna no se necesita transporte ni distribución, por ello ahorramos combustible y reducimos la contaminación ambiental. Y lo mejor de todo, comparada con todo lo que hay detrás de una producción de fórmulas, mitiga el calentamiento global.

 

Superpoder del Amor

Con la lactancia materna se fortalece la relación de afecto entre la mamá y el bebé. Esta práctica incrementa los niveles de oxitocina, hormona que genera sentimientos positivos como el amor, el apego y la felicidad. Los niveles elevados de esta hormona durante la lactancia materna hacen a la mamá menos propensa a padecer depresión posparto. La capacidad de satisfacer física y emocionalmente al bebé aumenta la autoconfianza de muchas madres.

 

La lactancia materna permite que el bebé crezca, sintiéndose muy querido y feliz, lo que a la larga facilita y promueve que los niños tengan una buena autoestima y confianza en sí mismos. Los niños que son amamantados, desarrollan mejor la confianza básica que se da durante el primer año de vida y que influirá en su forma de relacionarse con los demás en la edad adulta.