Ocho características que deben cumplir las normas para que los adolescentes las acepten
Conoce cómo fijar “reglas de juego” en el hogar que sean comprendidas y aceptadas
Si un adolescente sabe lo que tiene que hacer y sigue una rutina establecida dentro de unos límites que ya conoce, tendrá una mayor probabilidad de adoptar un buen comportamiento y de tomar mejores decisiones.
 
 

Te contamos cuáles son las características que deben cumplir las normas de modo que resulten más eficaces para que los adolescente estén dispuestos a aceptarlas y las cumplan con mayor facilidad.
 
  1. Deben estar adaptadas a la edad
 
Las normas deben ser acordes a la edad y al grado de madurez y autonomía del adolescente y deben irse transformando en función de sus habilidades, de su capacidad de tomar decisiones y de las nuevas responsabilidades que pueden ir asumiendo.
 Esto permite no solo crear normas justas y coherentes sin exigir de más lo cual permite a los cuidadores tener expectativas acordes.
 
  1. Deben fomentar la participación
Es necesario involucrar a los adolescentes en la creación de las nuevas normas que regirán la convivencia en el hogar durante esta temporada. Estas deben ser consensuadas, deben partir del diálogo y la negociación, y deben ser el resultado de un acuerdo entre los adultos y los adolescentes
Entre mayor sea la participación que ellos tengan en la definición de una norma, estarán más dispuestos a cumplirla. En cambio, las normas impuestas incrementan su resistencia a ellas.
Deben tener un sentido, una razón de ser
 
De nada sirve que un adulto le diga a un adolescente que cumpla una norma “porque sí y punto”, “porque aquí mando yo” o “porque en esta casa se hace lo que yo digo”.
Es importante que el adolescente comprenda que las normas tienen un sentido y buscan el bienestar y la protección. Esto le ayudará a desarrollar conciencia alrededor de las mismas. Debemos explicarles por qué se fijan, por qué es importante cumplirlas y qué pasa cuando se infringen.
Deben ser claras y comprensibles
 
A la hora de establecer una norma, una regla o un límite los cuidadores deben asegurarse de utilizar un lenguaje claro, sencillo, concreto y comprensible, así como un tono de voz firme pero sereno.
Hay que evitar las “cantaletas” y los “sermones” que solo hacen que el adolescente pierda fácilmente la atención y sienta molestia.
 

 
  1. Deben estar expresadas en positivo
Cuando se trata de establecer normas con adolescentes es importante darles opciones o alternativas aceptables. En lugar de prohibirles ver televisión hasta altas horas de la noche es mejor decirles “Vamos a acordar un horario en el que no te acuestes tan tarde ¿Qué hora propones?”. Al ofrecerles alternativas, le estás demostrando que sus sentimientos y deseos son válidos y que pueden llevarlos a cabo bajo ciertas reglas.
  1. Deben tener una consecuencia inmediata, coherente y restaurativa frente a su incumplimiento
 
Durante el proceso de negociación de la norma, es esencial establecer también, de forma dialogada y participativa cuáles serán las consecuencias o las sanciones de su incumplimiento. Esto les permite a los adolescentes conocer de manera anticipada lo qué ocurrirá si la infringen y les ayudará a autorregular su comportamiento.
En lugar de castigos, se deberán aplicar consecuencias restaurativas relacionadas con la falta cometida, que  inviten a niñas y niños a reflexionar, proponer soluciones y reparar el daño causado
  1. Deben ser aplicables a todos los miembros del hogar
Como siempre, el ejemplo y la coherencia de los adultos es clave para que las niñas y los niños cumplan las normas.
Si el menor de edad ve que los demás integrantes de la familia no siguen las reglas acordadas pensará que se trata solo de una imposición que recae sobre él y esto le generará resistencia y rechazo a las mismas.
Por lo tanto, si se establece que mientras se come no se utilizan celulares, lo ideal es que ningún miembro del hogar lo haga por ninguna razón.
  1.  Deben ser firmes
 
El cumplimiento de las normas no puede depender del estado de ánimo de los adultos, sino que deben aplicarse con firmeza y con respeto en todo momento y lugar. No es conveniente que unas veces se hagan valer y otras no, porque esto confunde a los adolescentes.