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Diciembre 14, 2020

Todas y todos contra el acoso escolar: por un entorno escolar pacífico y protector

Todas y todos contra el acoso escolar: por un entorno escolar pacífico y protector
El retorno a los salones de clase de manera presencial está cada vez más cerca, lo que nos exige plantearnos estrategias para garantizar que el entorno escolar que tanto extrañamos sea protegido, protector, incluyente, cálido y pacífico.
Todas y todos contra el acoso escolar: por un entorno escolar pacífico y protector
Por ello es necesario realizar todas las acciones, estrategias y actividades necesarias que mitiguen y contribuyan a eliminar todas las formas de violencia y vulneración de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, en especial el acoso escolar y ciberacoso.

La dinámica escolar de este 2020 fue diferente a todos los años anteriores. Nuestras clases se realizaron, principalmente, de manera virtual y a distancia, para limitar el contacto físico permanente con nuestras compañeras y compañeros. Algo que nos costó mucho pues disfrutamos de la compañía de amigas, amigos y profes, así como toda la complicidad en realizar travesuras, compartir sueños, deseos, preocupaciones y, por supuesto, los juegos.

El entorno escolar nos permite encontrarnos con niñas, niños y adolescentes, como nosotros, y reconocernos, diferenciarnos y reafirmarnos en muchos aspectos como nuestra identidad, nuestras convicciones, creencias y proyecciones.

¿Sabías que todas y todos tenemos conflictos?

El conflicto hace parte de la cotidianidad y de la convivencia; por supuesto que también se hará presente en la interacción con nuestros compañeros de colegio porque no todos somos iguales. Por el contrario, somos diversos en nuestras ideas, pensamientos, convicciones, deseos, formas de hacer, de vestirnos, de representar nuestra identidad. El desafío no es eliminar el conflicto sino tramitar esas diferencias de manera pacífica, armónica y con respeto por las y los demás.

Las instituciones educativas son sin duda espacios protectores que nos permiten aprender, jugar, divertirnos y ser felices. Sin embargo, algunas veces pueden presentarse conflictos que, de no ser tramitados de manera adecuada, pueden llevarnos a situaciones de maltrato o, peor aún, de violencia, entre estas, la violencia escolar, también llamada acoso o reconocida con el anglicismo bullying.

Pero… ¿qué es el acoso escolar?

El acoso escolar o bullying es toda conducta negativa, intencional metódica y sistemática de agresión, intimidación, humillación, ridiculización, difamación, coacción, aislamiento deliberado, amenaza o incitación a la violencia o cualquier forma de maltrato psicológico, verbal, físico o por medios electrónicos contra un niño, niña o adolescente.

No toda agresión es acoso, sino que esta está determinada por factores de intensidad, sistematicidad y perduración.

Un ejemplo de esto es cuando una niña, niño o adolescente es llamado de manera permanente con sobrenombres ofensivos y humillantes, cuando es objeto de burla permanente cada vez que habla o expresa sus ideas, cuando recibe comentarios desobligantes sobre su estética o apariencia física. Cuando, de manera constante, es golpeado por uno o varios de sus pares.

¿Te imaginas estar en esta situación? No, ¿verdad?
 
Y entonces… ¿qué es el ciberacoso?

El ciberacoso es toda agresión, humillación e intimidación por medio de las tecnologías digitales. Tales como las redes sociales, las plataformas de mensajería, las plataformas de juegos y los teléfonos móviles. Es un comportamiento que se repite y que busca atemorizar, enfadar, humillar, descalificar, afectar la relación de la víctima con sus demás compañeros y compañeras.

Por ejemplo, cuando de manera constante uno o varios victimarios suben fotografías de una niña, niño o adolescente con el fin de que se hagan comentarios desagradables sobre él o ella, para generar burlas. También aplica para casos en los que se envían mensajes humillantes, descalificantes o amenazantes para generar miedo en la víctima.

Es necesario reiterar que el acoso en todas sus manifestaciones atenta contra los derechos de los niños y los adolescentes, su salud y bienestar, y trae grandes consecuencias negativas a quienes están involucrados en esta situación (víctima (s), victimario(s) y espectadores). Entre estas afectaciones o consecuencias están: bajo rendimiento escolar, pérdida de autoestima, deserción escolar, trastornos alimenticios, afectación a la salud mental y conductas suicidas, entre otras.

 ¿Sabías que son muchas las niñas, niños y adolescentes víctimas de acoso escolar?

De acuerdo con la Unesco, “un alumno de cada tres ha sido víctima de acoso por parte de sus compañeros al menos una vez durante el mes anterior, y una proporción similar ha padecido violencia física”.

En Colombia, desde 2012 hasta hoy, el ICBF ha reestablecido los derechos de cerca de 1800 niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia escolar.

Por eso se hace tan importante que todas y todos, niñas, niños, adolescentes, madres, padres, cuidadores, docentes, funcionarios públicos y sociedad en general realicemos acciones constantes, permanentes y efectivas que contribuyan a reducir la violencia escolar, a eliminarla de todos nuestros entornos educativos y con ello permitir que ese entorno sea ese espacio protegido, protector para todas y todos, libres de violencia, de agresión, de discriminación en el que las niñas, niños y adolescentes puedan vivir y convivir de manera plena, feliz, libre, espontánea y por supuesto pacífica.

Esta es una apuesta acogida en todo el mundo. Por ello,  la Unesco ha determinado el primer jueves de noviembre de cada año como el Día Internacional contra la Violencia y el Acoso en la Escuela, incluido el Ciberacoso, para llamar la atención sobre a la necesidad de sumar acciones para su prevención y eliminación.

“Este día internacional hace un llamamiento a dar un paso fundamental en la ambición de prevenir y eliminar la violencia y el acoso escolares, incluido el ciberacoso. Sabemos qué funciona; desde el compromiso fuerte y la colaboración sólida entre los socios y las comunidades, hasta la mejora de los datos, la formación de los docentes y los entornos escolares positivos”.

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