Hay carreras universitarias en las que la participación de las mujeres sigue siendo muy baja. Por ejemplo: ¿sabías que menos del 34 % de quienes se gradúan de ingeniería mecánica en Colombia son mujeres y que este valor solo llega al 22 % cuando se trata de carreras afines a las fuerzas militares?[1]
Esta baja participación de las mujeres en ciertas carreras que emplean habilidades que culturalmente han estado asociadas a los hombres, tiene su principal sustento en las ideas, imaginarios y construcciones sociales que hacemos para asignar capacidades intelectuales, destrezas y valores, de acuerdo con el sexo biológico con el que nacemos, es decir, a partir de si venimos al mundo con un cuerpo de hombre o de una mujer.
Lo anterior es conocido como estereotipos de género y, de acuerdo con la antropóloga mexicana Martha Lamas, estos se empiezan a establecer en las niñas y niños más o menos en el mismo momento en que se desarrolla su lenguaje (2 y 3 años) y previo a que reconozcan la diferencia anatómica entre los sexos.
Es así como las niñas o los niños empiezan a identificarse en todas sus manifestaciones con lo que aprenden que corresponde a su sexo: sentimientos, actitudes y comportamientos de "niña" o de "niño", los cuales se configuran en una parte tan fundamental de sí mismos; a través de este filtro pasan todas sus experiencias.
De esta manera, es importante que seamos conscientes de la gran posibilidad que tenemos como padres de derrumbar los estereotipos de género a través de una crianza libre de prejuicios, que permita a nuestras hijas desarrollarse libres, con confianza en sí mismas y sintiéndose capaces de lograr todo aquello que sueñan, más allá de las imposiciones y límites que trae consigo la sociedad frente al ser “niña” o “mujer”.
Juegos sin estereotipos de género para una crianza libre
Una forma práctica de llevarlo a cabo es a través de los juegos que se inspiran en la pregunta “¿Qué quieres ser cuando seas grande?”. De este interrogante suelen salir los juegos más divertidos y creativos de nuestras hijas. Independientemente del trabajo o profesión que escojan, este juego les permite poner a volar su imaginación, desarrollar la curiosidad y el asombro ante nuevos aprendizajes y las motiva a aprender nuevas habilidades. Todas estas destrezas son clave, no solo para ser mejores profesionales en un futuro, sino para divertirse y reconocer todo lo que son capaces de hacer.
A continuación, te brindamos algunos consejos para que estos juegos te permitan romper estereotipos de género y que tu hija reconozca sus infinitas posibilidades de soñar y crear su propia realidad.
Tip: Pueden escribir diversas profesiones en papeles pequeños. Asegúrate de que estén las que más le llamen la atención a ella y otras tantas que vayan más allá de los roles tradicionales que han tenido las mujeres (frente a esto último, podrías incluir presidenta, bombera, taxista, ingeniera, constructora, entre otras). Luego, introduce los papeles en una bolsa oscura y, en cada jornada de juego, saquen un papel diferente para recrear esa profesión por un día. De esta manera, la exploración será amplia y la diversión estará asegurada.
Tip: naveguen juntos en internet y busquen mujeres que se han destacado en distintos ámbitos (ciencia, academia, aviación, política, luchas sociales, entre otros). De igual forma, en librerías o bibliotecas puedes encontrar libros infantiles que compilan las biografías de estas mujeres inspiradoras acompañados de hermosas ilustraciones y narraciones que te atraparán de principio a fin.
Tip: cada vez que aparezcan en tu mente ideas como “las niñas no actúan así” o “esas no son cosas de niñas”, identifica la situación a la que hace referencia y hazte preguntas al respecto. Por ejemplo, frente a que tu hija le guste jugar fútbol, ¿qué impide que las niñas practiquen este deporte?, ¿acaso no están en la misma capacidad de hacerlo que los niños?; si tu hija fuera un niño, ¿le impedirías jugar?
Recuerda que las preguntas son la mejor forma de construir un pensamiento crítico. Este ejercicio de interrogantes también puedes hacerlo con tu hija cuando veas que ella misma se limita a sí misma o juzga a otras personas con base en ideas preconcebidas de género.
Esta baja participación de las mujeres en ciertas carreras que emplean habilidades que culturalmente han estado asociadas a los hombres, tiene su principal sustento en las ideas, imaginarios y construcciones sociales que hacemos para asignar capacidades intelectuales, destrezas y valores, de acuerdo con el sexo biológico con el que nacemos, es decir, a partir de si venimos al mundo con un cuerpo de hombre o de una mujer.
Lo anterior es conocido como estereotipos de género y, de acuerdo con la antropóloga mexicana Martha Lamas, estos se empiezan a establecer en las niñas y niños más o menos en el mismo momento en que se desarrolla su lenguaje (2 y 3 años) y previo a que reconozcan la diferencia anatómica entre los sexos.
Es así como las niñas o los niños empiezan a identificarse en todas sus manifestaciones con lo que aprenden que corresponde a su sexo: sentimientos, actitudes y comportamientos de "niña" o de "niño", los cuales se configuran en una parte tan fundamental de sí mismos; a través de este filtro pasan todas sus experiencias.
De esta manera, es importante que seamos conscientes de la gran posibilidad que tenemos como padres de derrumbar los estereotipos de género a través de una crianza libre de prejuicios, que permita a nuestras hijas desarrollarse libres, con confianza en sí mismas y sintiéndose capaces de lograr todo aquello que sueñan, más allá de las imposiciones y límites que trae consigo la sociedad frente al ser “niña” o “mujer”.
Juegos sin estereotipos de género para una crianza libre
Una forma práctica de llevarlo a cabo es a través de los juegos que se inspiran en la pregunta “¿Qué quieres ser cuando seas grande?”. De este interrogante suelen salir los juegos más divertidos y creativos de nuestras hijas. Independientemente del trabajo o profesión que escojan, este juego les permite poner a volar su imaginación, desarrollar la curiosidad y el asombro ante nuevos aprendizajes y las motiva a aprender nuevas habilidades. Todas estas destrezas son clave, no solo para ser mejores profesionales en un futuro, sino para divertirse y reconocer todo lo que son capaces de hacer.
A continuación, te brindamos algunos consejos para que estos juegos te permitan romper estereotipos de género y que tu hija reconozca sus infinitas posibilidades de soñar y crear su propia realidad.
- Permite a tu hija soñar con múltiples respuestas. No es necesario elegir una sola opción y siempre podrán tener la posibilidad de cambiar. Es importante permitir que las niñas, durante la infancia, cambien de opinión respecto a la profesión que posteriormente van a ejercer; también es clave que les enseñemos que siempre existe la posibilidad de cambiar de profesión cuando ya se es adulta, puesto que lo más importante es que el proyecto que elijan las haga felices y las llene de orgullo de sí mismas.
Tip: Pueden escribir diversas profesiones en papeles pequeños. Asegúrate de que estén las que más le llamen la atención a ella y otras tantas que vayan más allá de los roles tradicionales que han tenido las mujeres (frente a esto último, podrías incluir presidenta, bombera, taxista, ingeniera, constructora, entre otras). Luego, introduce los papeles en una bolsa oscura y, en cada jornada de juego, saquen un papel diferente para recrear esa profesión por un día. De esta manera, la exploración será amplia y la diversión estará asegurada.
- Utiliza esta pregunta como excusa para crear referentes positivos en su vida. “Hija, ¿qué quieres ser cuando seas grande?” es un interrogante que los padres solemos hacerles a las niñas porque brindan respuestas peculiares que dan cuenta de alto nivel de imaginación en esas etapas del desarrollo; sin embargo, debemos reconocer el potencial que esa pregunta tiene para fomentar que nuestras hijas conozcan referentes de mujeres que las inspiren. Estas pueden hacer parte de su vida cotidiana (su abuela, quien fue la primera mujer en ejercer el derecho al voto en la familia) o personas se destacaron a través de la historia (María Elena Orozco, primera mujer piloto en Colombia).
Tip: naveguen juntos en internet y busquen mujeres que se han destacado en distintos ámbitos (ciencia, academia, aviación, política, luchas sociales, entre otros). De igual forma, en librerías o bibliotecas puedes encontrar libros infantiles que compilan las biografías de estas mujeres inspiradoras acompañados de hermosas ilustraciones y narraciones que te atraparán de principio a fin.
- Libérate de tus propios estereotipos. Poner en práctica todo lo anterior implica que nos abramos a reconocer que gran parte de las ideas que tenemos sobre lo que es ser “mujer” han sido creadas culturalmente y sostienen una estructura de desigualdad que, de mantenerse, afectará el desarrollo de las niñas. Por tanto, es importante desaprender estas ideas al tiempo que juegas con tu hija. Valora y respeta los intereses, gustos y habilidades de tu hija, sin importar si estos concuerdan (o no) con las expectativas ligadas a su género. Si le gusta jugar fútbol, tocar la trompeta o jugar con camiones, apoya y respeta su elección. Transmítele confianza y enséñale que tú la amas por quien es y que las diferencias como seres humanos nos enriquecen.
Tip: cada vez que aparezcan en tu mente ideas como “las niñas no actúan así” o “esas no son cosas de niñas”, identifica la situación a la que hace referencia y hazte preguntas al respecto. Por ejemplo, frente a que tu hija le guste jugar fútbol, ¿qué impide que las niñas practiquen este deporte?, ¿acaso no están en la misma capacidad de hacerlo que los niños?; si tu hija fuera un niño, ¿le impedirías jugar?
Recuerda que las preguntas son la mejor forma de construir un pensamiento crítico. Este ejercicio de interrogantes también puedes hacerlo con tu hija cuando veas que ella misma se limita a sí misma o juzga a otras personas con base en ideas preconcebidas de género.
[1] Información para los períodos de 2011 a 2018 del Ministerio de Educación Nacional - Observatorio Laboral para la Educación –OLE.


















