La adolescencia, una oportunidad para la participación en familia
La participación de los adolescentes en la familia es un desafío para padres, madres y cuidadores. Por un lado, desean ser escuchados y quieren exponer sus puntos de vista sobre distintos aspectos, pero se encuentran en un momento en el que tienden a cerrarse con los adultos y rechazar lo que venga de ellos; todo esto como parte de un proceso de duelo de la infancia y de construcción de su identidad.
Padres, madres y cuidadores deben aprovechar las posibilidades que se generan para comunicarse con los adolescentes y motivar su participación, siendo sensibles para reconocer y conectarse con las formas como se comunican y que son particulares a cada uno. En  la  adolescencia,  muchos  elementos  construidos  en  la  infancia  parecen  desaparecer:  hay una tendencia a rebelarse frente a las normas y exigencias externas, además procuran relacionarse con personas de su edad y disminuye el deseo de compartir (o relacionarse) con adultos, niñas y niños.

Por ello, su participación en ciertas actividades no debe ser obligada, sino tenerse en cuenta sus intereses y hacer acuerdos sobre aquellas en las que se desea contribuir, que representan dinámicas de cuidado entre los integrantes de la familia o por la importancia que tienen en la dinámica familiar (la celebración del cumpleaños de un abuelo o una abuela, o del grado de algún hermano o hermana, por poner dos ejemplos).

De igual manera, es necesario conversar para llegar a acuerdos sobre su colaboración para el desarrollo de las actividades del hogar, teniendo en cuenta que, cuando se escucha activamente las necesidades y deseos del adolescente, se enseña a tener en cuenta al otro y a llegar a acuerdos, a la vez que los compromisos serán asumidos de manera voluntaria y aumentará el esfuerzo por cumplir con lo pactado. Lo mismo  sucede con las normas de convivencia y actividad digital; al sentirse partícipes, los adolescentes ya no sentirán la presión del control externo y, por el contrario, se percibirán reconocidos y reafirmados en su sentido de identidad y autoconfianza.

Tomado de: El valor de mi voz. Participación infantil en la familia. Cartilla nro. 18 del ciclo de profundización de la modalidad Mi Familia.