Los estilos de crianza dependen, significativamente, del contexto social y cultural en el cual se practican las labores de cuidado, protección y socialización que desarrollan los padres y madres. De acuerdo con estas prácticas, se han nombrado de la siguiente manera: estilo autoritario, estilo permisivo y estilo democrático.
El estilo autoritario: bajo el principio del poder absoluto de los adultos
El estilo autoritario se encuentra relacionado con la manera tradicional en la que se desarrollan las dinámicas de crianza, basada en una noción de autoridad ligada al ejercicio del poder de los adultos sobre los niños, niñas y adolescentes.
Esto ha hecho que se encuentren algunas afirmaciones que han hecho carrera de generación en generación y que se identifican, incluso, en las comedias que acostumbramos a ver o escuchar. Las siguientes afirmaciones son referentes precisos de este estilo: “acá se hace lo que yo diga” o “mientras viva en esta casa se hace lo que yo diga”.
Los padres, madres y cuidadores con este estilo de crianza cargan el peso de mantener siempre la autoridad y control en sus hogares todo el tiempo, conservan las pautas de crianza con las que fueron formados, tienen la tendencia a ser altamente exigentes con sus hijos e hijas y a postergar la satisfacción de sus necesidades en pro de aprendizajes que les sirvan, en el futuro, a estar preparados para enfrentar un mundo que es dificil.
También tienden a ser poco cálidos afectivamente o a generar cambios significativos en su carácter: pueden ser muy cariñosos en ciertos momentos y supremamente estrictos en otros; rara vez escuchan la opinión de los niños, niñas y adolescentes o los consultan, pues parten del hecho de que la experiencia y conocimiento está exclusivamente en los adultos, quienes detentan la autoridad y la toma de desiciones.
Los niños y niñas criados bajo este estilo de manera predominante tienden a ser altamente sumisos en algunos espacios y significativamente autoritarios en otros, particularmente en aquellos donde hay otras personas a las que considera inferiores.
Estilo permisivo: el que todo lo permite
En el estilo permisivo, los padres y madres son reacios a establecer límites y se caracterizan por una baja o nula exigencia hacia los niños, niñas y adolescentes, quienes terminan haciendo lo que les place.
Con este estilo se han relacionado algunos fenómenos que se identifican con el denominado ‘síndrome del emperador’, en el que los niños y niñas tienen la autoridad en el hogar, pues en sus casas se hacen las cosas que ellos desean para evitar sus pataletas o tristezas.
Generalmente, este estilo responde a padres que vivieron su crianza bajo estilos autoritarios, que les fueron difíciles o dolorosos de aceptar; en este sentido, buscan evitarle a sus hijos e hijas las cosas que ellos mismos padecieron, aun a expensas de su propia salud.
Como consecuencia, este estilo de crianza se asocia a los niños, niñas y adolescentes que tienen dificultades para asumir responsabilidades y dinámicas de autocontrol, por lo que tienden a ser impulsivos y poco empáticos con las necesidades de los otros, ya que han sido criados como centro del universo.
Estilo democrático o colaborativo, basado en el buen trato y aprendizaje constante
Finalmente, encontramos el estilo democrático o colaborativo. Este estilo se caracteriza por padres y madres que balancean sus prácticas de crianza entre la respuesta a las necesidades de los niños, niñas y adolescentes y la definición consecuada de normas.
Los padres y madres tienden a usar métodos correctivos basados en el buen trato y en el aprendizaje constante, en los que la comunicación se convierte en la herramienta fundamental y la pauta es la escucha constante de las necesidades de sus hijos e hijas, sin que esto signifique que se ceda a todos sus requerimientos, lo que a la vez permite que los niños, niñas y adolescentes desarrollen su autonomía y confianza.
Para profundizar es este aspecto, te sugerimos el artículo ¿Cómo construir una familia democrática?
Una reflexión para favorecer el aprendizaje
Los estilos de crianza no suelen encontrarse de manera pura en ninguna familia. Esto significa que encontramos diferentes combinaciones en las que puede predominar uno o dos de los estilos, de acuerdo con las interacciones entre los integrantes de las familias, las dinámicas sociales a las que se enfrenten y la influencia de sus seres cercanos.
La invitación es a trabajar para que predomine el estilo de crianza democrático, en tanto que favorece los aprendizajes de todos los integrantes de la familia, la armonía en el hogar y el bienestar general de todos.
Sin embargo, hay que tener presente que los procesos de cambio son paulatinos, se desarrollan de manera mas fácil para algunos y con mayores dificultades para otros, por lo que seguir una dirección de aprendizaje siempre será beneficioso.
Reflexiona sobre el estilo o estilos de crianza que se practican en tu hogar y sobre el bienestar actual y futuro que pueden producir para tus hijos, hijas y, en general, para la familia. Esa será la mejor ruta para construir una mejor versión de ti mismo y de tu estilo propio de crianza.
El estilo autoritario: bajo el principio del poder absoluto de los adultos
El estilo autoritario se encuentra relacionado con la manera tradicional en la que se desarrollan las dinámicas de crianza, basada en una noción de autoridad ligada al ejercicio del poder de los adultos sobre los niños, niñas y adolescentes.
Esto ha hecho que se encuentren algunas afirmaciones que han hecho carrera de generación en generación y que se identifican, incluso, en las comedias que acostumbramos a ver o escuchar. Las siguientes afirmaciones son referentes precisos de este estilo: “acá se hace lo que yo diga” o “mientras viva en esta casa se hace lo que yo diga”.
Los padres, madres y cuidadores con este estilo de crianza cargan el peso de mantener siempre la autoridad y control en sus hogares todo el tiempo, conservan las pautas de crianza con las que fueron formados, tienen la tendencia a ser altamente exigentes con sus hijos e hijas y a postergar la satisfacción de sus necesidades en pro de aprendizajes que les sirvan, en el futuro, a estar preparados para enfrentar un mundo que es dificil.
También tienden a ser poco cálidos afectivamente o a generar cambios significativos en su carácter: pueden ser muy cariñosos en ciertos momentos y supremamente estrictos en otros; rara vez escuchan la opinión de los niños, niñas y adolescentes o los consultan, pues parten del hecho de que la experiencia y conocimiento está exclusivamente en los adultos, quienes detentan la autoridad y la toma de desiciones.
Los niños y niñas criados bajo este estilo de manera predominante tienden a ser altamente sumisos en algunos espacios y significativamente autoritarios en otros, particularmente en aquellos donde hay otras personas a las que considera inferiores.
Estilo permisivo: el que todo lo permite
En el estilo permisivo, los padres y madres son reacios a establecer límites y se caracterizan por una baja o nula exigencia hacia los niños, niñas y adolescentes, quienes terminan haciendo lo que les place.
Con este estilo se han relacionado algunos fenómenos que se identifican con el denominado ‘síndrome del emperador’, en el que los niños y niñas tienen la autoridad en el hogar, pues en sus casas se hacen las cosas que ellos desean para evitar sus pataletas o tristezas.
Generalmente, este estilo responde a padres que vivieron su crianza bajo estilos autoritarios, que les fueron difíciles o dolorosos de aceptar; en este sentido, buscan evitarle a sus hijos e hijas las cosas que ellos mismos padecieron, aun a expensas de su propia salud.
Como consecuencia, este estilo de crianza se asocia a los niños, niñas y adolescentes que tienen dificultades para asumir responsabilidades y dinámicas de autocontrol, por lo que tienden a ser impulsivos y poco empáticos con las necesidades de los otros, ya que han sido criados como centro del universo.
Estilo democrático o colaborativo, basado en el buen trato y aprendizaje constante
Finalmente, encontramos el estilo democrático o colaborativo. Este estilo se caracteriza por padres y madres que balancean sus prácticas de crianza entre la respuesta a las necesidades de los niños, niñas y adolescentes y la definición consecuada de normas.
Los padres y madres tienden a usar métodos correctivos basados en el buen trato y en el aprendizaje constante, en los que la comunicación se convierte en la herramienta fundamental y la pauta es la escucha constante de las necesidades de sus hijos e hijas, sin que esto signifique que se ceda a todos sus requerimientos, lo que a la vez permite que los niños, niñas y adolescentes desarrollen su autonomía y confianza.
Para profundizar es este aspecto, te sugerimos el artículo ¿Cómo construir una familia democrática?
Una reflexión para favorecer el aprendizaje
Los estilos de crianza no suelen encontrarse de manera pura en ninguna familia. Esto significa que encontramos diferentes combinaciones en las que puede predominar uno o dos de los estilos, de acuerdo con las interacciones entre los integrantes de las familias, las dinámicas sociales a las que se enfrenten y la influencia de sus seres cercanos.
La invitación es a trabajar para que predomine el estilo de crianza democrático, en tanto que favorece los aprendizajes de todos los integrantes de la familia, la armonía en el hogar y el bienestar general de todos.
Sin embargo, hay que tener presente que los procesos de cambio son paulatinos, se desarrollan de manera mas fácil para algunos y con mayores dificultades para otros, por lo que seguir una dirección de aprendizaje siempre será beneficioso.
Reflexiona sobre el estilo o estilos de crianza que se practican en tu hogar y sobre el bienestar actual y futuro que pueden producir para tus hijos, hijas y, en general, para la familia. Esa será la mejor ruta para construir una mejor versión de ti mismo y de tu estilo propio de crianza.



















