El trabajo infantil y su impacto en los sentidos y emociones de niñas y niños
El trabajo infantil, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) es «toda actividad que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico», y se determina como una vulneración a sus derechos por las condiciones en las que niñas y niños desarrollan estas actividades.
Estas actividades que son realizadas en las calles, en las minas, en cultivos o en fábricas con una cantidad de 15 horas semanales, les impiden a niñas y niños estudiar, jugar y compartir con sus pares; además del riesgo de maltrato físico y psicológico característico en estos entornos.

Los contextos y formas en las que se da el trabajo infantil afectan su desarrollo físico, alimenticio, exponiéndolos a escenarios no apropiados para ellos; al realizar actividades que superan su capacidad, pueden sufrir enfermedades y daños a su salud, en muchos casos relacionados por lo que ven y escuchan.

Trabajo infantil en las calles

Las calles, las plazas de mercado y los lugares turísticos son algunos de los sitios donde niñas y niños ejercen esta práctica, exponiéndose a la contaminación auditiva que se genera por los trancones vehiculares, por el alto flujo de transeúntes que además en oportunidades los gritan o maltratan.

Trabajo infantil en la ruralidad

Otro de los lugares donde niñas y niños trabajan es en las minas, un espacio en el que por horas solo ven tierra y oscuridad, se ayudan con lámparas, pero están viviendo casi 16 horas dentro de una cueva, escuchando constantemente el sonido de palas y picas que retumban en eco; recibiendo regaños y malos tratos, en condiciones que afectan sus sentidos puesto que no hay exploración sana para desarrollarlos, sino el riesgo de recibir contaminación auditiva y visual constante.



Es así como el trabajo infantil afecta el desarrollo emocional de niñas y niños, ya que no se sienten protegidos, ni amados, al ser obligados a realizar trabajos que no son apropiados para su edad; en contextos con malos tratos, gritos, groserías y golpes, en los que no se tienen en cuenta sus necesidades físicas, como la alimentación, y afectivas, como ser consolados cuando tienen un accidente o se sienten tristes. Tampoco se tiene en cuenta sus intereses y voz, lo que hace que tengan dificultades con su autoestima, autoconcepto y las formas de vincularse con otras y otros.

Por eso en Mis Manos Te Enseñan te invitamos a prevenir el trabajo infantil y promover el desarrollo integral en familia, propiciando espacios de juego y deporte en entornos protectores, apoyando la exploración de sus sentidos con experiencias agradables y apropiadas para ellas y ellos dentro de una crianza amorosa.

En familia o entre amigas y amigos, comenten cuáles son los sonidos que les gusta o no escuchar, lo que más les gusta ver y lo que no, y lo que es agradable o no tocar; por ejemplo, hay personas a las que les gusta la sensación de tocar una flor, pero no les gusta tocar la tierra.

Luego de escucharse y compartir sus experiencias, identifiquen las sensaciones comunes, respecto a lo que les agrada ver, oír y tocar.