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Abril 27, 2021

Cómo podemos aportar a la inclusión de las personas con discapacidad

Cómo podemos aportar a la inclusión de las personas con discapacidad
¿Qué ideas vienen a tu mente cuando piensas en la discapacidad?, ¿sientes angustia, temor, rechazo, compasión?; si estás en un mismo espacio con una persona con discapacidad, ¿la evitas, la ignoras, buscas congraciarte o la tratas con naturalidad? La forma como nos relacionamos con ellas depende de las ideas que hemos construido sobre la discapacidad.
Cómo podemos aportar a la inclusión de las personas con discapacidad
Nuestro propósito es hacer de casa el lugar más seguro y promover que todos los niños, niñas y adolescentes desarrollen sus proyectos de vida; por eso, en Mis Manos Te Enseñan compartimos algunas de las ideas que se tienen sobre la discapacidad y que pueden transformarse. Te invitamos a reflexionar sobre lo que piensas al respecto y entender la discapacidad desde la perspectiva de los derechos para que, desde tu propia experiencia de vida, facilites la inclusión de las personas con discapacidad.

La discapacidad como castigo

Una de las ideas, que aún persiste, es la discapacidad como un castigo divino o un error de la naturaleza y que quien la «padece» es un ser imperfecto; idea sobre la cual, en algunos periodos de la historia, ha sido aceptado el abandono, ocultamiento o, incluso, la muerte de la persona con discapacidad.

Aún hoy esta idea se ve reflejada en algunas prácticas sobre la discapacidad como el cuidado caritativo de los «discapacitados» o «minusválidos», la recolecta de fondos o apoyos a partir de la sensibilización desde la tristeza, lástima o compasión por la condición física, mental o cognitiva de los «discapacitados», o las políticas que prohíben la sexualidad o matrimonios de personas con discapacidad o que promueven la esterilización forzada para evitar su reproducción.

La discapacidad como enfermedad

Esta idea parte de la base de que la persona con discapacidad está enferma, no es normal y que, desde el punto de vista médico, se deben generar tratamientos, procedimientos y remedios para que la persona se cure, supere sus condiciones, recupere su normalidad y adquiera las capacidades para ser socialmente incluida.

Si bien las ciencias de la salud han aportado para entender las condiciones y características que generan las limitaciones de las personas con discapacidad y a originar mecanismos para superarlas y mejorar su calidad de vida, esta forma de entender la discapacidad está centrada en el cuerpo y la mente, incluso desde una visión superespecializada que los segmentan, de tal forma que se especializan en estudiar alguna situación particular de la persona para «normalizarla».

La discapacidad desde el contexto social y los derechos

«Nada sobre nosotros, sin nosotros», es el lema del Movimiento de Vida Independiente que surge hacia 1962 en Berkeley, Estados Unidos, y a partir del cual las personas con discapacidad empiezan a reclamar sus derechos y a generar una nueva forma de entender la independencia y la autonomía.

De esta forma, manifiestan que si bien las personas con discapacidad tienen condiciones que restringen sus posibilidades para realizar actividades por su cuenta, de manera autónoma, no se les puede limitar o anular su derecho a decidir, de manera independiente, sobre los asuntos de su vida.

«La filosofía de vida independiente pretende cambiar el punto de vista que la sociedad tiene sobre las personas con diversidad funcional y, en especial, sobre las que dependen de otros para el normal desarrollo de su vida diaria». Este apartado del manifesto del Movimiento de Vida Independiente resume varios de los cambios que debemos asumir como sociedad para la inclusión de las personas con discapacidad que buscan una vida independiente, que no sean vistos como enfermos, ni deban vivir medicalizados o internados en instituciones.

La Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad

Como resultado de los movimientos por los derechos de las personas con discapacidad, entre otros motivos, en 2006 la Organización de Naciones Unidas proclama la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad que busca, ante todo, promover el respeto de su dignidad propia como persona y promover la garantía de sus derechos humanos y libertades fundamentales.

Cambia la forma de entender la discapacidad; que no está basada en la condición de la persona, sino en la interacción y relación de la persona con discapacidad con el entorno en el que vive su vida diaria, en las barreras que enfrenta o los apoyos que recibe para ejercer sus derechos, participar en los asuntos de su interés y tomar decisiones sobre su vida.
En este sentido, como sociedad y como personas, tenemos la posibilidad de promover la inclusión de las personas con discapacidad en la familia, la escuela, la comunidad, los lugares públicos y las instituciones.

Te invitamos entonces a reflexionar sobre las ideas que tienes sobre la discapacidad y a derribar las barreras físicas, de comunicación y de actitud, y a realizar los ajustes que estén a tu alcance para promover la vida independiente de las personas con discapacidad, el ejercicio de sus derechos y su inclusión.

Las instituciones deben hacer lo propio y las políticas públicas deben impulsar los ajustes que requerimos como sociedad, pero en nuestras manos está la maravillosa posibilidad de hacer esos pequeños, pero significativos, cambios para reconocer a la persona antes que a la discapacidad y a construir una mejor versión de nosotros mismos, de nuestras familias y de todos los entornos para que la persona con discapacidad también construya su mejor versión y pueda realizar su proyecto de vida.