Alianza histórica entre Bienestar Familiar y organizaciones campesinas para llevar alimentos sin intermediarios a la niñez colombiana
El Gobierno del Cambio fortalece la soberanía alimentaria con más de $236.000 millones en compras públicas campesinas para programas de alimentación infantil.
Por primera vez, Bienestar Familiar reunió a organizaciones campesinas de todo el país para fortalecer el abastecimiento institucional sin intermediarios.
Bienestar Familiar fortalece relaciones de confianza entre productores rurales y alimentación institucional.
La entidad impulsa la Guía de Alimentación basada en Biodiversidad y Alimentación Real para promover alimentos propios de los territorios.
En un hecho sin precedentes para la política social y alimentaria del país, el Gobierno del Cambio reunió por primera vez a organizaciones campesinas de distintas regiones de Colombia con entidades del Estado para conectar directamente la producción rural con la alimentación de niñas, niños y adolescentes beneficiarios de programas públicos.
El primer «Encuentro Campesino por el Derecho a la Alimentación de la niñez, adolescencia, sus familias y comunidades» se realizó en el Centro de Biotecnología Agropecuaria del SENA, en Mosquera, Cundinamarca, y reunió a organizaciones campesinas, entidades públicas, operadores, aliados estratégicos y comunidades en torno a la soberanía alimentaria, las compras públicas locales y el consumo de alimentos producidos en los territorios. El espacio fue posible gracias a la articulación entre Bienestar Familiar, FEDECUNDI, la Agencia de Desarrollo Rural (ADR), el SENA, la Gobernación de Cundinamarca, alcaldías municipales y múltiples actores territoriales comprometidos con la garantía del Derecho Humano a la Alimentación.
Durante la jornada participaron más de 630 personas entre productores campesinos, organizaciones de la Agricultura Campesina, Familiar, Étnica y Comunitaria (ACFEC), operadores de programas de alimentación, entidades nacionales y representantes territoriales.
Como parte de esta estrategia impulsada por el Gobierno del Cambio, Bienestar Familiar avanza en una transformación estructural de su modelo de abastecimiento, pasando de un enfoque centrado únicamente en seguridad alimentaria hacia una apuesta basada en soberanía alimentaria, producción territorial y garantía efectiva de derechos.
En 2026, la entidad ya cuenta con 187 contratos de provisión de alimentos con organizaciones rurales y campesinas, con los que moviliza $236.778 millones en compras locales,fortalece circuitos cortos de comercialización, dinamizaingresos rurales y abre el mercado institucional a productores históricamente excluidos.
«El Gobierno del Cambio entendió que garantizar el derecho a la alimentación también significa reconocer al campesinado como protagonista del desarrollo del país. Avanzamos en un modelo que conecta directamente la producción campesina con la alimentación de niñas y niños, fortaleciendo economías locales y dignificando los saberes del territorio», aseguró Astrid Cáceres, directora general de Bienestar Familiar.
La estrategia busca que los recursos públicos fortalezcan las economías campesinas, familiares, étnicas y comunitarias, conectando directamente la producción local con la alimentación de la niñez colombiana.
Bienestar Familiar fortalece las compras públicas campesinas y transforma el abastecimiento alimentario
Durante la jornada se desarrolló una “Feria Viva” con más de 30 módulos campesinos y espacios de diálogo sobre biodiversidad alimentaria, cocina tradicional, alimentación real y abastecimiento institucional.
El evento contó además con la participación de entidades como Prosperidad Social, el Ministerio de Igualdad y Equidad, el Banco Agrario, la Unidad Administrativa Especial de Alimentación Escolar (UApA), Fedepapa y Asohofrucol.
Uno de los espacios centrales fue el conversatorio «Compras públicas y economía campesina», enfocado en fortalecer la articulación entre el Estado y los pequeños productores rurales para ampliar la participación campesina en el abastecimiento institucional.
Además, Bienestar Familiar avanza en la transformación de la matriz de abastecimiento de alimentos de alto valor nutricional, incorporando materias primas nacionales como yuca, sacha inchi y chontaduro en productos como la Bienestarina, con el propósito de fortalecer la producción nacional y reducir importaciones.
Gracias a esta estrategia, en 2025 la entidad logró reducir las importaciones de maíz en 48 %, trigo en 17 % y soya en 2 %, generando una reactivación económica territorial cercana a los $67.000 millones.
«Este encuentro demostró que el campesinado sí puede ser aliado estratégico del Estado. Se abrieron caminos para que pequeños productores lleguen directamente a los programas institucionales y para que la economía campesina tenga un papel central en la garantía del derecho a la alimentación», afirmó Jaime García, director de FEDECUNDI.
Productores asistentes destacaron que el modelo representa una oportunidad histórica para organizaciones que durante años permanecieron por fuera de los grandes procesos de contratación pública.
«Para nosotros esto representa una oportunidad real. Antes muchas veces el campesino quedaba por fuera de estos procesos; hoy nuestros productos llegan directamente a la alimentación de niñas y niños», señaló un productor lechero participante del encuentro.
Bienestar Familiar también realizó un acto simbólico donde se reflexionó sobre las relaciones de confianza entre actores a la hora de producir, comercializar y consumir alimentos.
Uno de los anuncios principales del encuentro fue la próxima puesta en marcha y lanzamiento del «Sello Pedagógico de Confianza», una estrategia impulsada por Bienestar Familiar para fortalecer las relaciones entre comunidades campesinas, productores locales e institucionalidad alrededor de la alimentación adecuada, la transparencia y la soberanía alimentaria.
El acto simbólico «Tejiendo confianza desde el territorio»congregó a organizaciones campesinas que aportaron semillas, productos y elementos representativos de sus regiones para construir colectivamente un símbolo alrededor de la identidad alimentaria, la corresponsabilidad y el vínculo entre territorio y Estado.
La jornada también fortaleció la promoción de la «Guía de Alimentación para la población colombiana basada en biodiversidad y alimentación real», una herramienta orientada a incentivar el consumo de alimentos propios de los territorios, rescatar las memorias alimentarias y promover modelos de alimentación culturalmente pertinentes.
El mensaje central del encuentro fue que la transformación del campo también pasa por garantizar bienestar, arraigo territorial y oportunidades para las niñas, niños, adolescentes y familias rurales, entendiendo que no hay reforma rural sostenible sin garantía de derechos.
Con este primer encuentro nacional, el Gobierno del Cambio consolidó una apuesta institucional orientada a fortalecer las economías campesinas, reducir la intermediación y avanzar hacia un modelo de abastecimiento público basado en la soberanía alimentaria y el derecho humano a la alimentación.
Actuar juntos y llegar a tiempo.





















