2025: el año en que el Bienestar Familiar ejecutó mejor su presupuesto en 14 años de registro
El presupuesto del Instituto pasó de $7,92 billones en 2022 a $11,47 billones en 2026.
Por primera vez desde 2021, la Contraloría General de la República fenece la cuenta fiscal del Bienestar Familiar con opinión limpia, con plan de mejoramiento efectivo y control interno financiero eficiente.
Un peso invertido en la niñez no es un gasto: es una inversión que se puede medir en vidas. El presupuesto del Bienestar Familiar pasó de $7,92 billones en 2022 a $11,47 billones en 2026. La Contraloría General de la República certificó estos resultados y feneció la cuenta fiscal del Instituto con opinión limpia, plan de mejoramiento efectivo y control interno financiero eficiente.
Cómo se financia el cuidado de la niñez
El presupuesto del Bienestar Familiar se sostiene en dos fuentes: los recursos de la Nación, que representan el 55,2 % ($6,34 billones), y los recursos propios, que representan el 44,8 % ($5,13 billones), principalmente parafiscales, ingresos corrientes, multas e intereses de mora.
Un hito puntual: en junio de 2026, el Bienestar Familiar reglamentó, mediante el Decreto 625 del 19 de junio de 2026, el Fondo para la Erradicación del Trabajo Infantil y la Explotación Sexual Comercial de Niñas, Niños y Adolescentes (Fondo ESCNNA), lo que le permitirá recaudar cerca de $19.843 millones adicionales, destinados a la lucha contra la explotación sexual y comercial de niñas, niños y adolescentes.
Dónde se invierte cada peso
Del presupuesto total de $11,47 billones que maneja hoy el Instituto para 2026, se incluye la incorporación de $280 mil millones de uso exclusivo para la emergencia invernal en 8 departamentos (Decreto 150 de 2026) y una adición presupuestal de $500 mil millones (Ley 2586 del 2 de julio de 2026). El presupuesto se distribuye entre Primera Infancia, Protección Especial, Nutrición, Familias, Comunidades y Pueblos, Infancias y Adolescencias, y el fortalecimiento del Sistema Nacional de Bienestar Familiar.
La hoja de ruta que queda
El Instituto deja un ejercicio sistemático de seguimiento a las inejecuciones contractuales —el hábito de recuperar mes a mes los recursos no invertidos por los operadores— que permitió liberar recursos para financiar la ampliación de planta y los incrementos salariales sin necesidad de mayores ingresos.
El reto que deja este empalme no es únicamente mantener un alto nivel de ejecución presupuestal. También consiste en garantizar que los recursos destinados a la niñez sigan creciendo, se ejecuten con oportunidad y continúen llegando a los territorios donde más se necesitan.
Detrás de cada punto de ejecución presupuestal hay servicios que funcionan, equipos que permanecen en el territorio y niñas, niños, adolescentes y familias que reciben atención oportuna. En esa medida, el principal legado de estos cuatro años es haber demostrado que administrar con eficiencia también es una forma de promover y proteger derechos.
Fuente: Presentación de la Directora General, Bienestar Familiar, 15 de julio de 2026 (diapositivas 24-25, 30); Informe de Empalme Bienestar Familiar 2022-2026, capítulo 8.
Con dignidad, cumplimos.






















