El ICBF pone en marcha su renovación integral para fortalecer la protección de la niñez, la adolescencia y la familia
La entidad encargada de la protección y cuidado de la niñez y adolescencia inicia su transformación de fondo, con la coordinación de la Fundación Santo Domingo y Compartamos con Colombia.
El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), bajo el liderazgo de su directora general, Carolina Restrepo Cañavera, puso en marcha su proceso de renovación integral, una iniciativa que busca transformar el funcionamiento de la entidad para fortalecer la protección de la niñez, la adolescencia y la familia en Colombia.
En el encuentro realizado en la Cámara de Comercio de Bogotá, el ICBF presentó la hoja de ruta y estableció que la formulación de las propuestas debe ser una construcción conjunta entre la entidad y las organizaciones aliadas. Esta apuesta contempla revisar la estructura organizacional del ICBF, los programas misionales, los procesos administrativos y financieros, los sistemas de información y el modelo de gestión territorial.
Para la directora general del ICBF, la entidad no puede funcionar de espalda a los territorios «tiene que llegar a nuestras 33 regionales a nuestros centros zonales y a los territorios en donde se desarrolla nuestra misión». Así lo señaló en el taller, en el que participaron representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial, PwC, Microsoft e Instiglio.
«No se trata simplemente de cambiar personas o contratistas. Se trata de transformar la manera en que funciona el ICBF. Queremos una entidad capaz de anticiparse a los riesgos, prevenir el reclutamiento y la violencia, fortalecer a la familia y proteger oportunamente a nuestra niñez y adolescencia. Y para eso necesitamos una institución moderna, eficiente y transparente», agregó Restrepo Cañavera.
Este proceso incluye una revisión de la operación de las 33 regionales y sus centros zonales, con el propósito de mejorar la coordinación institucional, fortalecer la supervisión de los servicios, optimizar la contratación y garantizar una atención más oportuna y efectiva en los territorios.
La directora invitó al equipo de la entidad a trabajar con rigor, sentido de urgencia y generosidad; pero, sobre todo, «con la convicción de que sí podemos construir un ICBF diferente, que prevenga antes de tener que reparar, que escuche antes de decidir y acompañe antes de que sea demasiado tarde».
Hoja de ruta para la transformación
La hoja de ruta incluye acciones de corto, mediano y largo plazo, con responsables, entregables y mecanismos de seguimiento, de manera que el ICBF pueda comenzar a implementar mejoras mientras avanza el diagnóstico.
Con esta iniciativa, el Instituto emprende una transformación estructural para que cada decisión, cada programa, cada contrato y cada peso de los recursos públicos estén al servicio de la protección y el bienestar de la niñez, la adolescencia y la familia en Colombia.
La tecnología, el enemigo número uno de la corrupción
La transformación tecnológica será uno de los ejes centrales de la renovación, mediante la integración de los sistemas de información, el aprovechamiento de las plataformas existentes y la incorporación de herramientas que fortalezcan la transparencia, la trazabilidad y el control de los recursos públicos.
«La tecnología es el enemigo número uno de la corrupción. Cuando podemos hacer seguimiento a cada contrato, a cada peso y a cada servicio que prestamos, cerramos espacios a la corrupción. Queremos un ICBF con información confiable y en tiempo real, que nos permita saber qué está pasando en cada región y garantizar que los recursos lleguen efectivamente a la niñez, la adolescencia y la familia», afirmó la directora general.
La renovación también buscará simplificar procedimientos, eliminar duplicidades, fortalecer los mecanismos de control y mejorar la eficiencia administrativa y financiera.






















