Se trata de la Ley 2089 de 2021, por medio de la cual se prohíbe el uso del castigo físico, los tratos crueles, humillantes o degradantes, y cualquier forma de violencia como método de corrección para niñas, niños y adolescentes en todos los ámbitos de su vida (hogar, centros educativos, espacios públicos o virtuales).
Su importancia radica en la protección integral de la niñez, promoviendo una crianza basada en el respeto, el diálogo y la prevención, y sancionando a quienes incurran en estas con- ductas. Esta Ley busca dejar atrás creencias y prácticas que normalizan la violencia en la crianza y la corrección y, al mismo tiempo, promover formas de orientación y educación sustentadas en el buen trato, el respeto y la no violencia.

Se trata de la Ley 2089 de 2021, por medio de la cual se prohíbe el uso del castigo físico, los tratos crueles, humillantes o degradantes, y cualquier forma de violencia como método de corrección para niñas, niños y adolescentes en todos los ámbitos de su vida (hogar, centros educativos, espacios públicos o virtuales).
Su importancia radica en la protección integral de la niñez, promoviendo una crianza basada en el respeto, el diálogo y la prevención, y sancionando a quienes incurran en estas con- ductas. Esta Ley busca dejar atrás creencias y prácticas que normalizan la violencia en la crianza y la corrección y, al mismo tiempo, promover formas de orientación y educación sustentadas en el buen trato, el respeto y la no violencia.

Se trata de la Ley 2089 de 2021, por medio de la cual se prohíbe el uso del castigo físico, los tratos crueles, humillantes o degradantes, y cualquier forma de violencia como método de corrección para niñas, niños y adolescentes en todos los ámbitos de su vida (hogar, centros educativos, espacios públicos o virtuales).
Su importancia radica en la protección integral de la niñez, promoviendo una crianza basada en el respeto, el diálogo y la prevención, y sancionando a quienes incurran en estas con- ductas. Esta Ley busca dejar atrás creencias y prácticas que normalizan la violencia en la crianza y la corrección y, al mismo tiempo, promover formas de orientación y educación sustentadas en el buen trato, el respeto y la no violencia.




















