Más de 1.100 familias migrantes reconstruyen sus proyectos de vida en La Guajira
En el Día Mundial de las Personas Refugiadas, historias de resiliencia y esperanza evidencian cómo el fortalecimiento familiar y comunitario contribuye a la protección de niñas, niños y adolescentes en Maicao.
A través de Tejiendo Caminos sin Fronteras, Bienestar Familiar acompaña a 1.125 familias migrantes y de acogida de La Pista y otros cuatro asentamientos de Maicao, mediante encuentros familiares, actividades comunitarias y procesos de fortalecimiento de capacidades que promueven la protección integral de niñas, niños y adolescentes.
Una de esas historias es la de Ana González, adolescente migrante que hoy comparte un mensaje de esperanza para quienes han tenido que dejar atrás su país y comenzar de nuevo.
«Nunca dejen de confiar en ustedes mismos. Los sueños pueden parecer imposibles, pero siempre se pueden cumplir», afirmó, reflejando la resiliencia y la esperanza que comparten muchas familias que han encontrado en estos espacios, una oportunidad para integrarse, fortalecer sus capacidades y proyectar un mejor presente y futuro.
Del mismo modo, para Elimar Palmar, madre de familia migrante, el acompañamiento recibido ha significado la posibilidad de adquirir nuevos conocimientos para el bienestar de su hogar.
«Hemos aprendido cómo cuidar mejor a nuestros hijos y fortalecer nuestra familia», señaló. Al tiempo reiteró el valor que las familias atribuyen a los encuentros donde se abordan temas relacionados con la crianza, el cuidado, la convivencia y la protección de niñas, niños y adolescentes.
Estos aprendizajes se fortalecen a través de espacios comunitarios donde las familias comparten experiencias, construyen redes de apoyo y reconocen que no están solas frente a los desafíos que implica comenzar una nueva vida lejos de su lugar de origen.
Porque la protección de los derechos de la niñez y la adolescencia no tiene fronteras.
(fin/scs/oam)





















