Familias y comunidades que cuidan: Colombia fortalece los entornos donde crecen niñas, niños y adolescentes

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Familias y comunidades que cuidan: Colombia fortalece los entornos donde crecen niñas, niños y adolescentes
  • Logro: la meta del cuatrienio era acompañar a 405.000 familias; a 30 de junio de 2026 se habían atendido 629.955, un cumplimiento del 155,5 %.

  • Hito: la antigua Dirección de Familias y Comunidades se transformó en la de Familias, Comunidades y Pueblos, reconociendo también a los pueblos étnicos y campesinos como sujetos con saberes propios. A través de «Tejiendo Interculturalidad», el Bienestar Familiar acompañó a 23.782 familias (54.330 personas usuarias) en 861 comunidades de 150 municipios.

  • Cambio: el acompañamiento dejó de esperar a que una vulneración ocurriera. Hoy llega antes, a través de redes de cuidado construidas con las propias familias.

 

Una niña o un niño no crece solamente con servicios: crece rodeado de vínculos, historias, afectos y comunidades que pueden convertirse en su primera red de protección. Bajo esa idea, el Bienestar Familiar superó en 55 % la meta de familias acompañadas durante el cuatrienio, y transformó de fondo la manera de llegar a ellas: pasó de diseñar respuestas institucionales desde afuera a construir procesos junto con quienes conocen sus territorios y sus propias formas de cuidado.

 

El cuidado también se construye desde el territorio

Colombia es un país de muchas formas de ser familia y de muchas maneras de cuidar. Por eso, el acompañamiento avanzó hacia una mirada que reconoce la diversidad cultural, étnica y territorial del país, pasando de hablar de «familia y comunidad» a reconocer a familias, comunidades y pueblos como sujetos con saberes, historias y capacidades propias. Este cambio permitió fortalecer procesos con pueblos indígenas, comunidades afrocolombianas, raizales, palenqueras, Rrom y campesinas, desde el diálogo de saberes y el reconocimiento de sus formas propias de organización y cuidado.

 

Cuando las familias se fortalecen, niñas y niños tienen más protección

La prevención empieza antes de que exista una vulneración. A través de «Somos Familia, Somos Comunidad» se fortalecieron capacidades familiares y comunitarias para mejorar la convivencia, crear redes de apoyo, resolver conflictos y promover entornos protectores para niñas, niños y adolescentes. Este servicio llegó a 170 municipios, con acompañamiento a 19.348 familias y 62.847 personas usuarias en todo el país. Las comunidades no recibieron una respuesta ya construida: participaron en la identificación de sus necesidades y en la creación de iniciativas para fortalecer el cuidado colectivo.

 

Los pueblos como protagonistas de sus propios caminos

En los territorios étnicos y campesinos, la protección de la niñez también pasa por cuidar la cultura, la memoria, la identidad y las formas propias de vivir. Con «Tejiendo Interculturalidad», las comunidades construyeron procesos desde sus propios saberes y prioridades: el servicio llegó a 23.782 familias (54.330 personas usuarias), en 861 comunidades de 150 municipios. La apuesta permitió que el Estado llegara a los territorios no para reemplazar las voces comunitarias, sino para acompañarlas y fortalecer sus capacidades.

 

Llegar antes: acompañar para prevenir

Otra transformación fue fortalecer la presencia cercana para acompañar a las familias antes de que las dificultades escalen. El servicio «Presencia para la Convivencia y el Fortalecimiento de Vínculos Familiares y Comunitarios», que incluye acciones afirmativas diferenciales, atendió a 9.159 familias en todo el país.

 

Familias migrantes también hacen parte del cuidado

En La Guajira, el servicio «Tejiendo Caminos sin Fronteras» fortaleció la atención a población migrante y comunidades de acogida, promoviendo integración social, convivencia y acceso a derechos. Actualmente acompaña a 1.042 familias migrantes en Maicao.

 

Estas transformaciones son resultado de las familias, comunidades, pueblos étnicos, comunidades campesinas, organizaciones de base y redes de cuidado que durante años han protegido a niñas, niños y adolescentes en Colombia. El Bienestar Familiar acompañó este camino con presencia técnica y territorial, y el Gobierno del Cambio fortaleció las condiciones y los recursos para que el cuidado que ya existía en los territorios se reconociera, creciera y llegara a más comunidades. Ese reconocimiento —convertir en política pública lo que las familias y los pueblos ya sabían hacer— es el legado que este gobierno le entrega al país, y la garantía que debe seguir creciendo para que la protección de niñas, niños y adolescentes continúe siendo, siempre, un derecho de la niñez colombiana.

 

Fuente: Presentación de la Directora General, Bienestar Familiar, 15 de julio de 2026 (diapositivas 53-55).

 

Con dignidad, cumplimos.


 

 

Instituto Colombiano de Bienestar Familiar - ICBF Comunicaciones

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