De la atención a la protección integral: Bienestar Familiar presenta Memorias vivas de Armero
Por primera vez en cuatro décadas, una administración adelantó un proceso cuidadoso de escucha con sobrevivientes, organizaciones y organismos de primera respuesta para contribuir en la reconstrucción de memoria institucional.
El Gobierno del Cambio recuperó y puso al servicio de la memoria pública el Libro Rojo de Armero, abrió canales de búsqueda familiar y cruzó la información de 223 registros.
La investigación convierte los aprendizajes de la tragedia en recomendaciones para fortalecer la gestión del riesgo con enfoque de niñez y la protección integral en contextos de emergencia.
Bienestar Familiar presentó este sábado Memorias vivas de la tragedia socionatural de Armero, una investigación que reconstruye la respuesta institucional brindada a las niñas, niños y adolescentes afectados por la tragedia de 1985 y documenta la transformación de la entidad durante las últimas cuatro décadas.
El informe es resultado de dos años de investigación, escucha y diálogo con sobrevivientes, organizaciones sociales, organismos de primera respuesta, exfuncionarias y exfuncionarios, y niñas, niños y adolescentes, así como el resultado del análisis de prensa y fuentes bibliográficas. Es la primera vez que Bienestar Familiar promueve un proceso de reconstrucción de la memoria de Armero con participación de voces internas y externas a la entidad.
En el cierre del Gobierno del Cambio, la investigación representa un legado institucional: reconoce los esfuerzos y las limitaciones de la atención prestada en 1985, abre el diálogo para posibilitar la consulta y acceso a información histórica a la ciudadanía, fortalece la búsqueda de información para contribuir al reencuentro de vínculos familiares y transforma las lecciones de Armero en acciones para proteger a la niñez antes, durante y después de una emergencia.
«Abrimos la búsqueda de lazos familiares y para nosotros este es un hito histórico del Cambio; si no tenemos instituciones al servicio de la comunidad, si no tenemos instituciones al servicio de la memoria histórica, ¿cómo vamos a reconstruir este país?», afirmó la directora general de Bienestar Familiar, Astrid Cáceres Cárdenas, el 13 de noviembre de 2025, durante la entrega del Libro Rojo al Archivo General de la Nación.
Una transformación institucional de cuatro décadas
Cuando ocurrió la tragedia de Armero, el país no contaba con un sistema de gestión del riesgo comparable con el actual. Bienestar Familiar activó las regionales Tolima, Bogotá, Cundinamarca, Caldas y Huila y posteriormente puso en marcha la denominada «Operación Reencuentro Familiar», en un contexto sin protocolos especializados para emergencias, sistemas integrados de información ni herramientas tecnológicas para registrar y seguir cada caso.
La investigación reconstruye cómo funcionarias y funcionarios atendieron a niñas y niños con los recursos disponibles, realizaron estudios sociofamiliares y buscaron su reunificación con las familias. También reconoce las dificultades producidas por la desorganización de la emergencia, la dispersión de las personas rescatadas y la inexistencia de mecanismos suficientes de identificación y trazabilidad.
Desde entonces, Colombia avanzó de un modelo que consideraba a las niñas y niños como «menores» bajo tutela del Estado hacia un sistema de protección integral que los reconoce como sujetos plenos de derechos.
Esta transformación comprende la adopción de nuevos marcos legales, el fortalecimiento de la gestión documental, el robustecimiento de los procesos de adopción, la creación de sistemas de información, la consolidación de la Búsqueda de Orígenes y el desarrollo de herramientas para atender a la niñez y la adolescencia en contextos de emergencia.
Entre 2024 y 2026, el Gobierno del Cambio profundizó este proceso mediante el Proyecto de Recuperación de la Memoria Institucional de Armero, construido con enfoque restaurativo y de acción sin daño.
El Libro Rojo: de un registro guardado a patrimonio documental
Uno de los documentos centrales de la investigación es el Libro Rojo, elaborado a mano por diferentes defensoras de menores y compilado por Teresa Sabogal. Allí se reúne información y registros de acciones institucionales asociadas a las niñas, niños y adolescentes sobrevivientes de Armero que fueron atendidos por la Regional Tolima del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar tras los acontecimientos del 13 de noviembre de 1985.
En septiembre de 2025, el documento fue trasladado desde la Regional Tolima a la Dirección General de Bienestar Familiar para adelantar acciones de conservación. El 13 de noviembre del mismo año, la directora Astrid Cáceres lo entregó oficialmente al Archivo General de la Nación.
El Libro Rojo hoy es parte del patrimonio documental e histórico de Colombia y representa uno de los procesos archivísticos y de memoria histórica más relevantes para el país en los últimos años.
Durante ese acto, la directora pidió perdón público a los armeritas por los vacíos históricos y los «40 años de silencio», y puso la capacidad institucional de la entidad al servicio de la memoria y de las familias buscadoras.
El Libro Rojo no contiene registros de procesos de adopción. Su contenido está relacionado principalmente con la atención brindada y la entrega de niñas y niños a sus familias.
Evidencia documental frente a las preguntas de las familias
Durante cuatro décadas han circulado versiones sobre posibles sustracciones, tráfico de niñas y niños o adopciones irregulares después de la tragedia. En la investigación se revisaron y analizaron distintas fuentes documentales entre ellas: archivos de prensa previos y posteriores al 13 de noviembre de 1985, fuentes secundarias, archivos documentales y testimoniales.
De igual manera, se cruzaron registros del Libro Rojo, el Sistema de Información Misional (SIM), el inventario de transferencias de las Instituciones Autorizadas para Adelantar el Programa de Adopciones (IAPAS) de Bogotá al ICBF, con los casos entregados por la Fundación Armando Armero para responder con evidencia; así mismo se recogieron testimonios de sobrevivientes, integrantes de organismos de primera respuesta y exfuncionarias y exfuncionarios.
En las fuentes consultadas no se identificó evidencia de que Bienestar Familiar hubiera desarrollado o facilitado una práctica sistemática de separación familiar, tráfico de niñas y niños o «adopciones irregulares». Sin embargo, la entidad reconoce que no conoció todos los casos, debido a que no todas las niñas, niños y adolescentes rescatados llegaron a estar bajo su atención.
Por esta razón, Bienestar Familiar mantiene su disposición de acudir ante las autoridades competentes si se comprueba la participación de alguna persona servidora pública en hechos que hubieran contribuido a la separación familiar o a la vulneración de derechos.
La investigación también establece que desde la Regional Tolima se tramitaron menos de diez adopciones relacionadas con la tragedia. Estas se realizaron mediante sentencia judicial por parte de jueces de familia, y después de adelantar las actuaciones correspondientes para la búsqueda de familiares.
Un Gobierno que abrió caminos para la búsqueda
El 12 de noviembre de 2025, Bienestar Familiar suscribió un memorando de entendimiento con la Fundación Armando Armero. Este acuerdo estableció una ruta formal de articulación para revisar información de casos y divulgar los canales de búsqueda.
Como resultado de las mesas de trabajo, la entidad desarrolló una metodología para cruzar información en dos sentidos: familias que buscan a quienes eran niñas, niños o adolescentes cuando ocurrió la tragedia y sobrevivientes que buscan a sus familias de origen.
El 19 de mayo de 2026, Bienestar Familiar entregó los resultados del cruce de 223 registros: 152 correspondían a reportes de niñas, niños y adolescentes buscados por sus familiares y 71 a personas sobrevivientes que buscan información sobre sus familias biológicas.
La verificación incluyó bases institucionales históricas, el Sistema de Información Misional, los registros del equipo de Búsqueda de Orígenes y la matriz digitalizada del Libro Rojo. Estos resultados no cierran las búsquedas, pero permiten establecer una base verificable para continuar el proceso.
La ciudadanía puede presentar solicitudes relacionadas con sobrevivientes y vínculos familiares mediante el correo info.armero@icbf.gov.co y el formulario dispuesto por la entidad.
Cinco voces que reconstruyen la actuación institucional
El informe publica los testimonios de Teresa Sabogal, Nidia Rozo, Edilma González, Graciela García y Yesid Arciniegas, defensoras(es) de menores (denominado así en la época) quienes participaron desde Bienestar Familiar en la atención posterior a la tragedia.
Sus relatos permiten comprender cómo actuó la entidad en medio de la emergencia, los procedimientos utilizados para identificar y proteger a niñas y niños, las dificultades para documentar cada actuación y los esfuerzos realizados para lograr los reencuentros familiares.
La investigación también recoge la historia de Leandro Martínez, quien tenía tres años cuando quedó separado de su familia y fue identificado inicialmente como «el pequeño John». Su testimonio muestra la incertidumbre que vivieron numerosas familias y la importancia que tuvieron los medios de comunicación en algunos procesos de identificación y reencuentro.
Las lecciones de Armero para proteger a la niñez
Memorias vivas de Armero concluye que la gestión del riesgo debe comenzar mucho antes de una emergencia. Por ello, plantea cinco líneas de acción para el Estado:
1. Fortalecer la toma de decisiones con información actualizada sobre las amenazas, las condiciones de vulnerabilidad y la ubicación de niñas, niños y adolescentes.
2. Incorporar riesgos naturales, climáticos, sociales, digitales y aquellos asociados al conflicto armado y otras violencias.
3. Consolidar la gestión integral del riesgo escolar y garantizar la continuidad educativa durante las emergencias.
4. Establecer respuestas diferenciales según la edad, el territorio, la pertenencia étnica y las condiciones de discapacidad.
5. Fortalecer la articulación entre las instituciones, los organismos de primera respuesta, las entidades territoriales, las comunidades, las familias y la niñez.
El informe también recomienda garantizar sistemas robustos de identificación y trazabilidad, evitar la separación de niñas y niños de sus cuidadores, identificar a la familia como sujeto de atención en los contextos de emergencia, incorporar el acompañamiento psicosocial y reconocer su participación en la prevención y la preparación frente a emergencias.
Memoria para proteger la vida
La presentación del informe estuvo acompañada del documental Armero, 40 años, producido por Bienestar Familiar, y del conversatorio Construyamos memoria para la protección integral y la gestión del riesgo con enfoque de niñez, con participación de sobrevivientes, nuevas generaciones de armeritas, representantes institucionales y el Archivo General de la Nación.
Memorias vivas de Armero no representa el cierre de la búsqueda ni de la reconstrucción histórica. Es un punto de partida para continuar escuchando, contrastando información y convirtiendo la memoria en una herramienta de prevención, reparación simbólica y garantía de no repetición.
Este es el legado que entrega el Gobierno del Cambio: una institución que pasó del silencio a la escucha; de los archivos guardados a la información al servicio de las familias; y de una respuesta sin protocolos a una gestión del riesgo que reconoce a niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos y protagonistas de su propia protección.
Con dignidad, cumplimos.






















