Estrategia nacional pedagógica contra el castigo físico, los tratos crueles, humillantes y degradantes hacia niñas, niños y adolescentes.

¿Qué es la crianza 
respetuosa?

La crianza respetuosa se centra en las relaciones horizontales basadas en el respeto entre el cuidador/a adulto/a y las niñas, los niños y los adolescentes; las prácticas de cuidado y relacionamiento se basan en los principios como la empatía y la comunicación lo cual fomenta en las niñas, los niños y los adolescentes mayores niveles de autoestima, habilidades socioemocionales, resiliencia y la construcción de límites claros en sus relaciones.


 

Las niñas y niños son sujetos titulares de derechos en tanto que son seres sociales, culturales, singulares, diversos, capaces de construir su propia subjetividad. A partir de ello, se entiende que son protagonistas de su propio desarrollo, interactúan y se comunican en todos los entornos donde participan.


 

Cuando las personas adultas reconocen lo anterior, promueven espacios seguros y amorosos que potencien el desarrollo y la confianza de las niñas, los niños y los adolescentes para expresarse, explorar, jugar y comunicarse. También comprender que las conductas y expresiones de las niñas, los niños y los adolescentes son acciones naturales que suceden en todos los seres humanos y que, con el acompañamiento de las personas adultas, las niñas, niños y los adolescentes pueden ir desarrollando otras formas de comportarse y comunicarse en la cotidianidad.


 

La Crianza respetuosa y el desarrollo socioemocional como parte del desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes.

 

Recursos para el ejercicio efectivo de la crianza respetuosa

 
  • • El tiempo de calidad se constituye como una herramienta clave y sencilla para fortalecer la relación entre cuidadores y niños, niñas y adolescentes, al crear momentos únicos de interacción donde se priorizan sus intereses y deseos. Este espacio fomenta su autonomía, autoestima, creatividad y liderazgo, ya que permite que las niñas, los niños y los adolescentes sean quienes guíen las interacciones con las personas adultas, mientras ellos dirigen toda su atención lejos de distracciones a este momento.


     

    El tiempo de calidad refuerza el vínculo afectivo al brindarles una interacción donde se valida su voz, sus emociones y sus acciones, lo que les hace sentir valorados y escuchados. Dedicar unos minutos diarios de calidad es un acto significativo que transforma la dinámica familiar.


 

  • • El acompañamiento y la validación emocional son fundamentales para construir interacciones sensibles y cuidadosas, ya que permiten que las niñas, los niños y los adolescentes se sientan escuchados, comprendidos y valorados en sus emociones. Estos procesos promueven un ambiente seguro y afectivo, las niñas, los niños y los adolescentes pueden desarrollar una confianza sólida en sí mismos y en los demás.


     

    Es importante recordar que estar presente observando atentamente las señales emocionales de las niñas, los niños y los adolescentes como gestos o llanto, permite identificar sus necesidades, lo que a su vez permite generar mayor empatía a dicha necesidad, sin juzgar y finalmente, brindar un consuelo para brindar seguridad emocional. Es importante recordar que las emociones son pasajeras, pero el acompañamiento emocional que se ofrece construye una huella en el cerebro que permite construir estrategias de gestión para toda la vida.


 

  • • Las normas son fundamentales en el desarrollo de las niñas, los niños y los adolescentes, ya que proporcionan una estructura y previsibilidad que les permite sentirse seguros y entender los momentos y tiempos. Construir normas claras y en conjunto con las niñas, los niños y los adolescentes según su edad y momento del desarrollo ayuda a fomentar la autonomía, responsabilidad, promueve el respeto mutuo, y su capacidad de autorregulación.


     

    La constancia de las normas por parte de los cuidadores en los entornos en los que participan las niñas, los niños y los adolescentes es clave para que puedan apropiarlas de manera efectiva.


 

  • • Celebrar, felicitar y reconocer a las niñas, los niños y los adolescentes tiene un mpacto profundo en su desarrollo y en la relación que construyen con sus cuidadores. Estas prácticas fortalecen la autoestima de las niñas, los niños y los adolescentes, les ayudan a reconocer el valor de sus esfuerzos y les enseñan a valorar el proceso, los avances y no solo el resultado. Adicionalmente, la neurociencia muestra que ser celebrado activa la producción de serotonina y dopamina, neurotransmisores que generan bienestar y felicidad, lo cual ayuda a que se mantengan comportamientos que favorecen la convivencia y armonía en el hogar. Además, la validación constante fomenta su sentido de seguridad y confianza, promueve la autonomía y motivación. Desde el punto de vista relacional, celebrar y felicitar fortalece los vínculos afectivos, basados en el respeto y el apoyo mutuo, lo que crea un entorno emocional seguro y enriquecedor.


     

    Estas sugerencias para la puesta en práctica del cuidado respetuoso y sensible buscan brindar herramientas y estrategias a padres, madres, familias y cuidadores para fomentar pautas y prácticas de crianza cuidadosas, respetuosas y sensibles promoviendo entornos seguros, desnaturalizando las violencias como formas de interacción y promoviendo espacios de mayor participación e involucramiento de las niñas los niños y los adolescentes.

 

Recursos pedagógicos para el ejercicio efectivo de la crianza respetuosa

 

Objetivo: 

brindar herramientas para la crianza sin violencia.

Incluye: 

Guías, cartillas, podcasts o videos descargables.

Material para madres, padres, cuidadores, docentes y defensores de familia.

Juegos o actividades interactivas (si se puede incluir algo liviano, tipo quiz o carrusel educativo).

Incluir la herramienta “A que te Cuido” desarrollada entre ICBF, UNICEF y la Consejería Presidencial para la Reconciliación Nacional