Administrar la modalidad de EDUCADOR FAMILIAR para contribuir a la construcción de una cultura de respeto por los derechos humanos y a la resolución pacífica de conflictos, favoreciendo la convivencia equitativa, democrática y el desarrollo armónico de las familias, a través de procesos reflexivos de sensibilización, promoción, formación, participación y organización de las familias en sus contextos sociales, económicos y políticos.